Milton Luna

Lento, como siempre

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Miércoles 06 de enero 2021

Mientras el virus esté presente, los países poderosos y los pequeños, deberán adoptar las mismas medidas preventivas y sanitarias. Nadie se salva. Incluso prepotentes gobernantes, como Boris Johnson de Inglaterra, que al inicio de la pandemia, minimizó su impacto, hoy declara el confinamiento total. La BBC digital del 5 de enero del 2021 titula así: “Las próximas semanas serán las más duras: Inglaterra regresa al confinamiento estricto ante el riesgo de colapso del su sistema de salud”.

El punto de quiebre de esta crisis, según los estrategas, estaba y está en la vacuna. Por esto de manera acelerada los estados más desarrollados junto a sus equipos científicos y a las grandes corporaciones farmacéuticas, se embarcaron en esta decisión. Hoy ya tenemos la vacuna en diversas versiones. El paso siguiente es su aplicación universal. No hay otro camino para una recuperación de la salud global, ya que mientras está circulando el virus, sigue latente el peligro.

En efecto, la salida de la crisis no puede ser pensada en términos nacionales, sino globales. El virus no hace distinción de nacionalidades, etnias, géneros, clases o culturas. Ataca a todos por igual.
A más de la universalidad, el tema pasa por la velocidad. Mientras más gente en el menor tiempo posible esté vacunada, los pueblos y naciones, podrán recuperar sus espacios y ritmos de trabajo normales. En otras palabras, la salida más rápida de la crisis está determinada por la velocidad de vacunación en la mayor cantidad de población de un país y de un continente.

Hablando de velocidad y de universalidad, pero limitando su acción a su espacio nacional, países como Israel se prepararon para un impresionante proceso de inmunización que lo está ejecutando estos días. Así el hecho es relatado por EL COMERCIO (05 01 2021): “En poco más de dos semanas Israel ha suministrado la primera dosis de la vacuna contra el coronavirus a casi un 15% de su población, una cifra sin paralelos en el resto del mundo…”

China, Inglaterra, Alemania, Francia, EE.UU. y otros países corren en esta misma dirección. En América Latina también, México, Argentina, Costa Rica y otros. ¿Y el Ecuador? Lento, como siempre. En enero 50.000 dosis y recién desde marzo inicio de las fases masivas de vacunación.
Tal lentitud, nos pasará nuevamente la factura: nuevas olas de infección, más muertes, más confinamiento, más quiebras de negocios y empresas, más suicidios y enfermedades mentales en la población. Prolongación y profundización de la crisis.

Marzo es muy tarde. Hay que acelerar los procesos de compra y de aplicación universal de la vacuna en territorio. Para lo cual se requiere lo que Israel ha enseñado al mundo: “planificación, y mucha, mucha voluntad política”.

Los presidenciables deberían reunirse con el Presidente y de manera urgente mirar y resolver este punto. Todo el país aplaudiría el gesto.