Marco Arauz

Lenín Moreno pierde la iniciativa

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Domingo 04 de noviembre 2018

El llamado del exsuperministro Ricardo Patiño a actos que en la era correísta habrían sido calificados de terrorismo y sancionados con prisión, se junta a otros hechos que evidencian una estrategia política clara. A esa presencia más fuerte del correísmo coadyuva la falta de contundencia que transmite el morenismo.

Pronto llegaremos al año y medio de gobierno de Lenín Moreno. La luna de miel, edulcorada con la reforma institucional y el llamado a la guerra contra la corrupción, trajo oxígeno para la primera parte. En este segundo momento urge tomar definiciones económicas y pasar de los dichos a los hechos.

Moreno ha creado un ambiente de diálogo y tolerancia pero ha ido perdiendo eficacia en la comunicación, a fuerza de ofertas difíciles de concretar como el tren playero o la asociación público-privada para hacer obras que ya no pueden estar a cargo de un Estado que endosó la cuenta de la fiesta correísta.

Algo de ese aire de irrealidad se nota en el manejo económico. El gasto público no se ha reducido en el 2018, aunque una explicación plausible pudiera ser el hecho de que se han aumentado partidas en sectores como educación, salud, asistencia social y seguridad. La Pro forma del 2019 estima un precio del barril de petróleo sustancialmente más alto que el considerado para este año, debido al mejoramiento del precio internacional, pero está lejos de ser una apuesta segura.

También en la Pro forma se da por hecho el incremento de la producción petrolera, pese a que ha tenido varias caídas a lo largo de este año. Pero lo más inquietante es que se hayan presupuestado USD 1 000 millones como ingreso por concesiones de empresas y obras estatales. Si bien hay una valoración en marcha y una larga lista de bienes, hasta ahora, en vísperas de que se empiece a ejecutar el presupuesto del 2019, no se conocen los detalles del plan.

Políticamente hablando, no se siente alrededor del Presidente una estrategia contundente para la comunicación. Al frente, en cambio, hay una fuerza (económica, comunicacional, política) que se siente compelida a cerrar filas y ver hacia adelante. Olvidado ya el fracaso de la participación del propio Correa en la campaña por la consulta popular de febrero, no sería de extrañar una reentrada fuerte en las elecciones seccionales, como preámbulo de las elecciones del 2021.

Mientras Moreno apoyará a los caballos ganadores, es posible que Correa presente su propia fuerza; ya tiene un movimiento. Hay una estrategia internacional consistente y Fernando Alvarado ha puesto en jaque al Gobierno con su fuga. Moreno y su equipo están pasando a la defensiva, a apagar incendios.

Si a nivel judicial no hay nada concreto, se puede decir, con poco margen para el error, que el verdadero líder de la oposición morenista está retomando cuerpo.