Sebastián Mantilla

Legislativo con dos cámaras

valore
Descrición
Indignado 2
Triste 0
Indiferente 1
Sorprendido 1
Contento 20
Miércoles 11 de septiembre 2019

El Comité por la Institucionalidad Democrática, coordinado por el ex consejero del Cpccs Transitorio, Pablo Dávila, ha dado inicio al proceso de recolección de firmas para eliminar el Consejo de Participación Ciudadana y Control Social (Cpccs) y plantear al mismo tiempo la creación de un Senado.

Al eliminarse el Cpccs las atribuciones relacionadas con la designación de autoridades de control pasarían a la Asamblea Nacional. Supongo que detrás de esta reforma se busca que el delicado proceso de calificación y nombramiento de autoridades como Fiscal, Controlador, Procurador… pase por una etapa adicional que evite el manoseo político y asegure a la final probidad, honestidad y buen criterio de esas autoridades.

La idea no es mala. Si vemos a nuestro alrededor, la mayoría de los países de América Latina en los cuales rige un sistema presidencial, son bicamerales y tienen, en consecuencia, Senado. Sin embargo, la conformación y el peso (atribuciones) de la segunda cámara varía de un país a otro.

El sistema bicameral prevaleció en Ecuador hasta la entrada en vigencia de la Constitución de 1979. Muchos ahora se cuestionan sobre la pertinencia de regresar a un legislativo de dos cámaras cuando la experiencia histórica no fue la mejor. El problema, en realidad, puede ser que en el pasado ese Senado no fue bien pensado en términos de mejorar el desempeño del sistema político, la calidad de representación y el equilibrio de poderes.

Los datos son contundentes tanto en Ecuador y América Latina. La insatisfacción con la democracia y sus instituciones ha crecido. La confianza en el Congreso es del 22%, en la justicia, el 21% y en los partidos, el 15% (Latinobarómetro 2018).

Las formas de gobierno (presidencialista, parlamentario, etc) son en esencia arreglos institucionales que definen la división o separación de poderes. Considero que los 10 años de correísmo, en donde el abuso y corrupción fueron una tónica, se dio una progresiva acumulación del poder en el Ejecutivo. Acumulación del poder a través del debilitamiento del legislativo y del control del proceso de designación de autoridades de control a través del Cpccs.

Por esta razón, el problema fundamental pasa por revisar las funciones que debería tener la Asamblea Nacional (cámara baja y alta). En ese sentido, es importante analizar el número, forma de elección, funciones y poder que podría tener el Senado. Sobre esto último, hay temas de fondo que no he escuchado hasta ahora. ¿El Senado va a tener capacidad para vetar leyes y ratificar nombramientos de autoridades de control? ¿Para ello se requerirá el voto de las tres quintas partes, dos terceras partes, mayoría absoluta…? ¿Se van a aplicar métodos de asignación de escaños diferentes para la cámara baja y la cámara alta y así evitar que un solo partido controle ambas cámaras?

Más allá de estar de acuerdo o no, es necesario que se debata ampliamente esta propuesta.

smantilla@elcomercio.org