Fausto Segovia Baus

Lecciones del Bicentenario

Antonio José de Sucre escribió el 25 de mayo de 1822: “El ejército español que oprimía estas provincias ha sido completamente destruido en un combate encarnizado, sostenido por tres horas. En consecuencia, esta capital –Quito- y sus fuertes están en nuestras manos, después de una capitulación que tuvimos la generosidad de conceder a los vencidos”, según el documento Archivo de Sucre, tomo II, pp. 134-135, segunda edición. “De mi propia mano”. Caracas, 2009.

La frase es elocuente. La altura moral de Sucre, que debió ser con mucho mérito el primer Presidente de Ecuador, se destaca en esta carta, que delata su talla como ser humano compasivo y estadista, que hubiera inaugurado mejores días para la Patria naciente.

El 24 de mayo de 1822 es un referente en nuestra historia porque cerró el período colonial e inició otro, el de la Independencia, con las instituciones españolas en manos de los criollos, que dieron origen, luego de ocho años de lucha libertaria, a la formación de repúblicas autónomas, al sucumbir el ideal de Simón Bolívar: la Gran Colombia.

Las lecciones del Bicentenario están vigentes: la libertad política es un referente indispensable para comprender la historia como legado y proyecto del Estado-Nación; la necesidad de diseñar –sobre la base de los aprendizajes adquiridos en el pasado- la libertad económica y social, que signifique una verdadera emancipación de los atavismos de una democracia imperfecta, que asuela las instituciones; y la impronta de nuevos liderazgos -instalados en la ética, el patriotismo y no en los intereses-, que regeneren al país agobiado por la inseguridad y la corrupción.

El Ecuador necesita un baño de civismo –no de minutos cívicos y juras de la bandera inocuos-, sino actitudes serias, consecuentes con el bien común y el respeto a la Constitución. No queremos un Estado fallido, en manos de mafias violentas o de autoridades pusilánimes. Queremos una sociedad civil activa y resuelta a luchar contra la indiferencia, con una propuesta proactiva queno repita la frase: “Último día del despotismo y primero de lo mismo”.