José Serrano recibió el documento

¿Recuerdan la grabación que terminó con la presidencia de Serrano en la Asamblea Nacional? Y, ¿el caso de los pases policiales? Con esos precedentes uno pensaría que José Serrano hubiera querido demostrar que él quiere combatir la corrupción. Pero, ¡niet!

Ochenta organizaciones sociales que conforman el Pacto Social por la vida y por el Ecuador presentaron en julio un proyecto de ley anticorrupción a través de un grupo de asambleístas de todas las tendencias. ¡Tres páginas! ¡1, 2, 3! Nada más. La ciudadanía es víctima de la corrupción (actualmente el sistema legal ecuatoriano, a través de jurisprudencia, considera que no somos víctimas) y por lo tanto puede participar en los juicios como acusador particular. Es decir, que los juicios no solo se realicen entre funcionarios (jueces, fiscales, procuradores), sino que haya ciudadanía que vigile que el proceso sea correcto. Es lo que ocurre en los países que sí buscan perseguir la corrupción.

El 28 de octubre del año pasado el Consejo de Administración Legislativa de la Asamblea Nacional aprobó el trámite del proyecto de ley. En ese momento pasó a la Comisión de Justicia, donde José Serrano es el Presidente, quien pone en marcha los siguientes pasos. Suficientes asambleístas miembros de la Comisión estaban contactados y apoyaban al proyecto.

Un plato servido para que cualquier político se luzca. Un verdadero apoyo al progreso del país.

Pero incluso en términos personales, si ese proyecto pasaba la Comisión, quien lo presentaría ante el Pleno sería Serrano. “¡La ciudadanía sí es víctima de la corrupción!” ¿Qué político no quisiera lucirse con eso? Y, congratularse con ochenta, ¡ochenta!, organizaciones sociales.
Se les notificó, se les hizo seguimiento, se insistió ante el despacho de Serrano. Nada. Cuando ya el proyecto estaba sepultado en esta legislatura ocurrió un milagro increíble, se alinearon los planetas y la asesora de Serrano respondió el teléfono. ¡Buenas noticias! “¡Ya se abocó conocimiento del proyecto de ley!” Eso quiere decir que – luego de seis meses – ya se aceptó que se recibió el documento.

¡Bravo! ¡Qué gestión esforzada! ¿Cuánto habrán sudado? De ley se les necrosó la mano de tanto trabajo. Y, que las organizaciones que lo patrocinaron y los profesionales ciudadanos – que hicieron el trabajo que los asambleístas tenían que hacer escribiendo la ley – se queden satisfechos.

La Asamblea pronto se va a renovar, y yo lo espero con ansias locas. Otros asambleístas podrán demostrar que sí les interesa la corrupción (que cuando legislan en este tema no es solo porque el FMI le exige al país) y, sobre todo, que tienen mejor capacidad de trabajo. En todo caso, la barra no es alta. Pero bueno, al menos José Serrano sí recibió el documento. Bravo, asambleísta, ¡Bravo!