Gordon Crovitz

Jobs y los periódicos

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Domingo 16 de octubre 2011
16 de October de 2011 00:03

Steve Jobs deberá ser recordado como la personificación de la destrucción creativa. Este remolino de cambios es lo que pasa en los mercados libres, especialmente ahora cuando la nueva tecnología afecta a sectores de la economía en los cuales el Gobierno aún no determina quién pierde y quién gana.

Jobs comenzó por redefinir la computadora personal (PC), acelerando la decadencia de muchos fabricantes de computadoras de primera generación que habían apuntado al sistema centralizado. Su anuncio (1984) del primer Macintosh hizo que las demás PCs se vieran despersonalizadas.

Con la Internet, se convirtió en una fuerza más disruptiva, primero como el tsunami que devastó la industria musical. A la final, para la industria resultó mejor cobrar USD 0, 99 por canción que demandar a medio mundo por las descargas ilegales. Hace poco, el iPhone trastornó la telefonía celular y la iPad definió la ‘tablet’.

Es menos conocido el desafío que lanzó Jobs a la industria periodística, desafío que vale recordar pues su visión sigue vigente. Hace varios años, siendo editor de The Wall Street Journal, visité a Jobs en su oficina del Valle del Silicón, pidiéndole que anunciara en nuestra edición de papel, tal como lo había hecho desde hace tiempo en WSJ.com. Asintió ante mis argumentos y cifras, pero me contestó que tenía una sola objeción: "El único problema es que yo no anuncio mis productos en papel periódico, sino en papel fino. Como él aseguró que anunciaría solo en papel de primera, así nació la revista WSJ Magazine, en papel brillante.

Pero Jobs no quería hablar de publicidad, quería compartir sus ideas sobre cómo sería el consumidor futuro de noticias. Jobs confesó que entre sus sitios favoritos de Internet estaba WSJ.com, pero predijo que en cinco años desaparecería el periódico impreso. Esta conversación ocurrió el 2006, así que el plazo ya acabó. Pero lo que quería era provocar.

Me dijo que tenía una anécdota para explicar el futuro del medio impreso. “Tengo un perro”, me dijo. “Me encanta llevarlo al parque, lanzar un palito y esperar que él lo recoja” Y contó que cada vez que iban al parque, “quisiera recoger más palitos”. Le miré y él entendió que yo no entendía su comparación. Explicó: "Cuando veo un periódico en papel, quisiera tener tiempo para leerlo, pero en el mundo actual eso no existe”.

El año pasado, el periódico estadounidense Politico describió cómo Apple evitó a Washington, confundiendo a los políticos y a los reguladores. No tenía un comité político entonces (aunque Jobs compró protección al poner a Al Gore en su Consejo Administrativo) y gastaba poco en relaciones públicas con las autoridades.

Los ejecutivos y empresarios piensan hoy que Jobs tenía razón al apuntar más a sus nuevos productos en vez de a Washington. Él dedicó su carrera a ayudar a los consumidores con nuevas tecnologías, y al hacerlo formó una empresa peculiarmente liberada.

* The Wall Street Journal