Abelardo Pachano

Inquietudes nacionales

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Sábado 14 de julio 2012
14 de July de 2012 00:01

1. ¿Se puede evaluar la afectación al consumo por las últimas medidas restrictivas a ciertas importaciones o es demasiado temprano?

Algunos efectos son previsibles: Con la fijación de cupos y el mantenimiento de las políticas expansivas de la demanda agregada se producirá una escasez que traerá consigo aumento de precios desproporcionados, como respuesta al ambiente de especulación favorecido. En segundo lugar, la reducción de importaciones, en especial en vehículos, con los topes de unidades y valor incentivará la importación de modelos en los cuales los márgenes de utilidad sean superiores. También hay un incentivo para el contrabando, cuyo control como lo sabemos empieza muy severo y se deteriora con el tiempo. La regulación de autorizaciones de importación en ciertas empresas impulsará una política económica de profundización del control de mercado.

La oferta de ciertos bienes desarrollará prácticas poco transparentes. Aparecerán agentes con productos de baja calidad y dudosa procedencia. El consumidor será el perjudicado al recibir las secuelas de estas deformaciones.

2. ¿Cómo entender el freno a los contratos mineros después de grandes acuerdos?

La discrepancia radica en la participación del Estado y la viabilidad de la inversión comprometida. Según los datos publicados y los comentarios expresados por representantes de ciertas compañías mineras, el Gobierno trata y ha tratado de utilizar los parámetros petroleros como compatibles con esta nueva actividad, con lo cual ha desfigurado la posibilidad de estas inversiones.

La venta de Iamgold y el precio de la transacción es una indicación del bajo interés en mantener la concesión. Kinross continúa buscando superar el ‘impasse’, pero no hay señales o indicaciones de que ello pueda alcanzarse. Además, se mantiene una reserva absoluta de las conversaciones.

La amenaza que puede transformarse en realidad radica en la conclusión de las conversaciones con esta empresa y la incorporación o sustitución por otra que acepte los términos del contrato, pero cuyos estándares de control ambiental sean malos, depredadores pero compatibles con los cálculos de rentabilidad.

3. ¿Qué deben hacer los exportadores y el Gobierno para sortear los problemas de la falta de preferencias arancelarias (Atpdea)?

El camino es mejorar la productividad, proceso al cual están constreñidas todas las actividades si quieren perseverar en el tiempo. Lamentablemente, todo ese esfuerzo es posible que no compense las ventajas de los productores de los países que tienen negociado el TLC, por lo cual el destino puede ser fatal para la continuidad de algunas actividades nacionales. Eso no se arregla con subsidios pues son considerados como prácticas desleales e incompatibles con los principios del comercio justo.

Las opciones de defensa de las actividades productivas y el empleo descansan en la renovación del Atpdea, que depende de la voluntad del Congreso de EE.UU., incluir los productos en el SGP o la negociación de un acuerdo de libre comercio.

4. ¿Cómo se ha llevado el proceso de desinversión de las empresas bancarias en otras actividades empresariales cuyo plazo venció?

Ha sido acelerado con reglas de juego conocidas con antelación que no han permitido, en algunos casos, llevar adelante una negociación adecuada. Ello también ha ocurrido con las inversiones mantenidas en otras actividades por accionistas con una participación superior al 6% en medios de comunicación y bancos.

5. El Jefe de Estado estima que el Presupuesto es manejable aún con un barril de crudo en USD 53? ¿Hay peligro de déficit?

El déficit existe desde el momento en el cual se aprobó el presupuesto. Inicialmente fue de un poco más de 4 200 millones de dólares. Según las últimas estimaciones, la brecha programada habría aumentado en 600 millones de dólares, llegando a 4 800 millones. Obviamente este resultado depende del nivel de ejecución y la disponibilidad de líneas o créditos internas o internacionales. Se conoce que hay 1 700 millones de un nuevo crédito chino en negociación y los 514 millones obtenidos del Flar. Sin embargo, la ejecución realizada en todo el primer semestre determina un superávit de 1 260 millones debido a una gestión frenada de la inversión pública programada y la mejora de los ingresos tributarios y petroleros. El gasto corriente mantiene su comportamiento expansivo y el pago de intereses por la deuda pública ha rebotado con un incremento del 52% frente al primer semestre del 2011.

El precio del petróleo señalado por el Gobierno para el resto del año arrojaría un promedio cercano al originalmente programado y por lo tanto, si no se adquieren compromisos adicionales o se cortan otros para compensarlos, el déficit final estaría cerca del inicial. Lo dicho está condicionado al financiamiento -más deuda- y la ejecución del presupuesto.

Lo preocupante es tener ese precio -53 dólares- para el 2013. Ahí el problema tiene otra dimensión.

6. ¿Podría el potencial minero de Mirador apuntalar nuevos créditos con China con la garantía del cobre?

Es posible. La figura sería muy parecida a la que se ha utilizado con el petróleo. El crédito se lo concede pari passu con un contrato de venta de la regalía que le pertenece al Estado. El pago se realiza a través de un banco en el cual se liquidan -cruzan- las dos operaciones.

7. ¿Qué efecto tiene una caída del precio del crudo para la economía y el Presupuesto ?

Hay dos formas de ver el impacto desde la óptica fiscal: la primera referida al Presupuesto de Estado en el cual el aporte directo del petróleo representa el 30% de los ingresos totales. La segunda es mirarlo en el conjunto de todas las instituciones públicas. Ahí el impacto es proporcionalmente mayor y alcanza el 42% más los subsidios.

Para mirarlo en la economía se podría señalar igualmente dos indicadores: en las exportaciones representa el 55% y al evaluar su incidencia en la balanza comercial, su exclusión determina un déficit, que este año con seguridad se aproximará a los 9 000 millones de dólares. En otros términos, la brecha a cubrir la economía no petrolera pesa el 13% del PIB. En palabras sencillas, el destino de la economía está marcado en gran medida, por supuesto no la única, por lo que ocurra con este producto. Y en el horizonte no hay una alternativa.