Dimitri Barreto P.

El informe Alston y la frontera

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En Ecuador “no hay independencia a la hora de investigar graves alegaciones de mala conducta por parte de oficiales de alto rango”.

La cita pertenece a Philip Alston, escritas en el 2010 en el informe que elaboró como relator especial de Naciones Unidas para ejecuciones extrajudiciales, pero ocho años después las mismas palabras calzan frente a lo que ocurre con altos oficiales frente a los graves hechos de la frontera norte.

Sí. Un mayor de la Policía es investigado por el intercambio, vía WhatsApp, de mensajes escritos con un hombre que se identifica como ‘Guacho’, que se atribuye acciones violentas como la activación de un coche bomba en el cuartel policial de San Lorenzo, Esmeraldas, el 27 de enero del 2018.

Pero, ¿qué pasó con aquel coronel policial que dialogó telefónicamente por cuatro minutos y 45 segundos con ‘Guacho’ el domingo 25 de febrero del 2018, a las 14:49? ¿Y qué con aquel otro coronel que recibía los partes del mayor -quien ahora es investigado- incluso antes de que se perpetraran los dinamitazos, secuestros y asesinatos a civiles en la frontera norte?

El Ministerio del Interior ha dicho que se investiga a los dos altos oficiales. ¿Quién? ¿La Inspectoría? Alston cuestionaba en 2010 que “no existe ningún mecanismo externo de supervisión de la labor de la Policía” y apuntaba que los días en los que la Policía se investiga a sí misma deben terminar.

Sí. Es verdad que la conversación telefónica del coronel ha servido para disponer la prisión por ‘terrorismo’ de ‘Guacho’, 136 días después del dinamitazo, 84 días después del atentado mortal contra militares, 78 días después del secuestro del equipo de prensa de EL COMERCIO en Mataje, al cual las FF.AA. autorizaron pasar.

¿Los policías en frontera actúan igual que en el secuestro de Tarapoa (Sucumbíos, 1999), cuando no compartían su Inteligencia con los militares que hacían el gasto en la selva? “En Esmeraldas los ciudadanos están sujetos a presiones de grupos armados irregulares”, advertía Alston en 2010. ¿Nada ha cambiado? Las autoridades tienen la palabra.