Jorge Benavides

Independencia, ¿para qué?

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Viernes 04 de septiembre 2020

En 1920, Fernando de los Ríos le preguntó a Lenin cuándo iban a devolver la libertad a los ciudadanos. La respuesta fue: ¿la libertad para qué?

Como un recurso analógico, con el fin de reflexionar sobre la realidad nacional, bien puede formularse de similar forma la pregunta con respecto a la independencia política nacional.

En África independiente, desde 1962 ni siquiera se ha logrado establecer un Estado con más ciudadanos que militares, con más garantías que represión, con seguridad jurídica, estabilidad, democracia y justicia.

Varios de esos países (pobres) disponen recursos de naturales que carecen los desarrollados (ricos): metales, petróleo, diamantes y coltan, este último indispensable para la investigación aplicada de vanguardia. Los beneficios están en manos de empresas extranjeras y de pocos nacionales. A la economía globalizada de libre mercado ya no le hace falta el colonialismo. Bastan los políticos.

La simple comparación entre la realidad actual de los países africanos seguramente hiere nuestra sensibilidad.

Después de dos siglos, ¿España sigue siendo culpable de lo que no han podido conseguir los ecuatorianos?

¿Por qué los próceres de la Independencia y sus descendientes que siempre han estado en el poder no han organizado un estado moderno y soberano para hacer realidad las mínimas aspiraciones que proclamaron y prometieron?

Los partidos políticos con ideología concreta son producto de la experiencia social europea, no hispanoamericana. Es una de las diferencias que explican el predominio de los movimientos políticos que recogen las demandas de los sectores menos favorecidos: votantes carentes de una idea de país que han hecho posible a presidentes por dos días, varios meses o pocos años.

Sin duda el índice de analfabetismo ha disminuido, el número de universitarios, de master y doctores, muchos de origen humilde, ha crecido, pero así como en Estados Unidos hay analfabetos funcionales, en Ecuador parecería que hay analfabetos cívicos que hacen posible la inestabilidad y las crisis.

Están próximas las elecciones para elegir a los máximos representantes del país: ¿cómo explicar que no se haya rescatado los millones presuntamente robados por varios políticos encausados? Un ex legislador nuevamente candidato, le ha dado a un destacado periodista ecuatoriano el número de la cuenta en un banco alemán en el que según afirma, un ex presidente tiene “cientos de millones de dólares”. ¿Alguien difama, engaña, miente o calumnia?
Ojalá el nuevo evento electoral haga posible que los ecuatorianos construyan un país respetable, con seguridad jurídica y estabilidad democrática que evite el maniqueísmo emocional y favorezca un compromiso unánime para remar en la misma dirección, ahora que la necesidad impone.