Roberto Salas

Incertidumbre

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Jueves 02 de agosto 2012
2 de August de 2012 00:02

Después de muchos falsos amaneceres o buenas noticias que no duran, la recomendación de prudencia no es suficiente, aunque tampoco hay que ser profeta de la peor catástrofe.

La palabra que mejor describe al mundo económico actual es incertidumbre: ¿que si la eurozona permanecerá unida? ¿Si sigue unida será con todos los países de hoy? ¿Que pasará con Grecia? ¿ Y con Portugal? ¿España resolverá su crisis dentro de la eurozona? Por otro lado, ¿EE.UU. volverá a crecer de manera sólida? ¿O le espera otra recesión? ¿China recuperará su nivel acostumbrado de crecimiento? Demasiadas preguntas para pocas respuestas.

La eurozona sobrevivirá por una sencilla razón, los costos de una desintegración total serían enormes, nadie quiere enfrentarlos. Por otro lado, el proceso será largo y doloroso ya que el liderazgo político es insuficiente para los acuerdos definitivos que sellarían una integración de largo plazo. La solución de fondo, acompañar a la unión monetaria con una unión fiscal y bancaria, exigirá ceder soberanía, algo difícil para países y gobiernos mal acostumbrados a hacer lo que más les conviene en el corto plazo.

Incluso el país más frágil, Grecia, al borde de una salida, eligió el camino de insistir en la permanencia por entender los mayores ajustes que tendrían que hacer sin la eurozona que dentro de ella. Algunos analistas recomiendan una salida de Grecia ya que podría devaluar su nueva moneda y salir de la crisis con una inflación que duraría un par de años al estilo de Argentina del 2001.

El 70% de españoles, según una encuesta publicada por los diarios hace poco, no quieren de nuevo la peseta, y prefieren una salida bajo la protección de la eurozona. A pesar de las reclamaciones, luego del último anuncio de recortes de gastos por 70 mil millones de euros, el país no tiene otra opción, y la asumirá a cualquier costo social o político con la esperanza que en el mediano plazo pueda recuperase.

El caso de EE.UU. es de una desaceleración prolongada, con incertidumbre importante por las elecciones y un peso enorme por la deuda pública. El escenario más probable es que el nuevo gobierno no domine el Congreso y por ende tenga dificultad en facilitar un plan de recuperación del crecimiento. La primera prueba será a fines de diciembre, cuando el Gobierno enfrente nuevamente el llamado precipicio fiscal.

China depende mucho de la capacidad de estimular su mercado interno para substituir la demanda de países europeos y EE.UU. que crecen menos. La intención la tiene, y para Latinoamérica es mejor que lo logre, de lo contrario países como Brasil, Argentina, Chile e incluso el Ecuador, estarán en mayores aprietos.