Juan Pablo Aguilar Andrade

¿Les importa María Belén?

De María Belén Bernal se habla en todas las conversaciones, está en las portadas de los medios y abre los noticieros; sobre el femicidio que acabó con su vida llueven opiniones, chismes y debates. Pero vale la pena preguntarse si en realidad la que importa es ella, lo que su trágica muerte nos dice sobre esta sociedad y sus instituciones, o los réditos inesperados que no están dispuestos a desperdiciar proyectos políticos, afanes de figuración y fanatismos varios.

Alrededor del caso abunda la falta de reflexión, la audacia para pontificar desde la ignorancia, una mezcla de superficialidad que enferma y alharaca irresponsable que reniega de la razón y disfruta con la retórica barata. María Belén ha sido rebajada a simple pieza en el tablero político, hasta el extremo miserable de convertir al funeral en un espacio para que sume votos la prefecta Pabón. María Belén no les importa; se trata, simplemente, de aprovechar una oportunidad para fortalecer discursos y debilitar aún más a un gobierno empeñado en enredarse en su propia torpeza.

Siempre será más rentable esquivar los temas de fondo y buscar chivos expiatorios, tranquilizar conciencias cargando las culpas sobre otros. Sí, hay un grave problema en la organización policial y en la formación de sus elementos, pero la violencia machista no es patrimonio de una institución ni se concentra en un grupo social determinado. Es la sociedad ecuatoriana, su inmensa mayoría, la que ve el ejercicio permanente del poder masculino como parte del paisaje y, sin duda, no son pocos los que creen que la causa de todo fue la mujer que se metió donde no debía.

Pero ahí estamos, empeñados en no vernos y buscando a quién atribuir nuestros males, no importa si es un ministro, una institución pública o un edificio que “carece de visión de género”.

Y mientras tanto, ¿qué pasa con las miles de Maríabelenes? Bien, gracias, hasta que aparezca un nuevo femicidio redituable política o mediáticamente.