Gerardo Villacreces Carbo

‘Las hendijas…’

Uno.- La violencia en las cárceles, es una hendija que se sigue abriendo cada vez más, al punto que la del litoral, es una suerte de “micro estado de terror”; en la que el Estado habría perdido el control. Complejo tema de solucionar, que amerita la participación de toda la sociedad. Así, resulta difícil entender (no soy constitucionalista), ¿cómo ante el pedido -filtrado en redes- de algunos PPLs de baja peligrosidad, implorando les salven la vida, mientras se despedían de sus seres queridos minutos previos a que sean asesinados, la Corte Constitucional no haya tomado en cuenta el fondo del tema? y, se halla encasillado en las frías letras, sin considerar el principio jurídico universal de “Protección a la Vida”, no digamos ante hechos tan graves, evidentes y urgentes; frente a lo cual, el ingreso militar a las cárceles resulta fundamental, ante la manifiesta inoperancia de la policía. El pronunciamiento de la Corte, cuyos miembros gozan de prestigio, se habría dado lapidariamente en base a letra muerta…

Dos.- ¿Tiene sentido acaso, que por las hendijas de la democracia, puedan osadamente filtrarse exigencias amenazantes, en contra de la eliminación del subsidio a los combustibles, por parte de ciertos dirigentes indígenas?

¿Tiene sentido acaso negociar con un delincuente, que pretende asaltarnos?. Si uno está atrapado, cabría rendirse; caso contrario, el ser humano instintivamente escapa o se defiende. Procede igual, ante quien pretende por la fuerza y con amenazas, imponer criterios, con mayor motivo si son inviables y tienen tintes políticos. El Gobierno debe escuchar a estos sectores, en función de país; pero resulta peligroso precedente, sentarse a negociar de igual a igual. La sana negociación se basa en principios y con personas de principios; y quien asesina (me refiero a las bandas que gobiernan las cárceles); o los que agredieron al país y a Quito en particular, cuyo mejor argumento es la violencia y no la razón; no tendrían credenciales suficientes. Por ende, lo que cabe es aplicar con rigor la ley, sin privilegios, dentro de un marco firme y, de apertura racional a dialogar, más no a negociar, a fin de rescatar la dignidad de país. O, ¿será acaso que el tema de fondo, es que estamos en un callejón sin salida, avocados a una rendición estatal, cuya opción es la negociación…?

Tres.- Si el poder estatal que goza entre otros, del ejercicio de la Fuerza Pública, no puede con estos sectores, ¿qué pasará mañana cuando éstos al no tener duda de la magnitud de su fuerza y alcances, considerasen tomarse el país? El Presidente con el carácter de urgente, deberá tomar aquellas medidas inteligentes, firmes y valientes, que demanda la situación actual, ya que si aquellas hendijas no se corrigen a tiempo, por aquellas mismas se escapará la paz, la esperanza y el desarrollo; corriéndonos el riesgo de volvernos un Estado disminuido, con una democracia de bambalina, en el que los poderosos gobernantes serían los delincuentes y los violentos de irracionales argumentos…

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