Reinaldo Páez Z.

Hacer Patria

Setenta millones de dólares esfumados por una corrupción rampante cuyas siniestras e insaciables garras han conducido la batuta del descaro, de la inmoralidad y de una conducta antiética que aflora en el proceder habitual de importantes colectivos políticos y sociales; más de treinta mil fallecidos en el país víctimas del covid-19; seis millones de desempleados; hospitales convertidos en mercancías de grupos poderosos; cientos de víctimas del sicariato alevoso y diestro que burla a las siempre retardadas autoridades que no se cansan de anunciar, en vano, sus intenciones de investigar los espantosos sucesos; un Seguro Social que, succionado por grupos mafiosos, de acuerdo con la opinión del amenazado, serio y honesto expresidente del Cosejo Directivo, se derrumba como víctima impotente ante tanto atraco; el gran estupor que , como nunca antes, ocasionan los asesinatos múltiples por enfrentamientos entre bandas de narcotraficantes que, siendo internacionales, se han afincado en nuestro medio y aterrorizan con masacres a los centros penitenciarios.

El alcalde destituido y la prefecta cuestionados y con grilletes; los asambleístas que incitan a robar, que negocian con puestos de trabajo y que se agrupan en movimientos y partidos políticos que, sin rubor, ni reticencias, defienden a la corrupción, a los corruptos y brindan amnistías a los violentos conspiradores; el Consejo Administrativo de la Legislatura que apresurada e irresponsablemente encuentra a la ligera un pretexto, para devolver sin tratar el proyecto de ley económica presentada por el Ejecutivo; la presencia sorpresiva de un experimentado líder, ex alcalde y ex candidato presidencial que, en lugar de emitir propuestas constructivas, influenciado por resentimiento y frustración, se manifestó congruente con el pensamiento retardatario de tradicionales grupos inmovilistas e irresponsables.

Si estamos inmersos en ese maremágnum que nos ahoga, desde hace catorce años, debemos tratar de sublimarnos en el sentimiento patrio, superar el individualismo, el partidismo, la ambición egoísta que oscurece el horizonte de los demás y unirnos para reactivar la economía, si hemos comprobado que el esfuerzo conjunto produjo excelentes resultados en la vacunación masiva, arrimemos el hombro, dialoguemos, discutamos, cedamos y construyamos estabilidad y futuro patrio: Gobierno, Asamblea, partidos políticos, academia, universidades, sindicatos, empresarios, trabajadores, fusionemos nuestro libre albedrío y consigamos consensos. Ningún gobierno podrá alcanzar aislado soluciones a tan complejos problemas; despejemos, limpiemos mentes y entendamos que la imposición ciega de intereses de grupo frena el crecimiento y el bienestar colectivo. Los gobernantes deben persistir en el afán de exigir que los que más dinero tienen contribuyan en beneficio de los que menos tienen y deben incrementar la presión para que los poderosos evasores de impuestos y del pago de los aportes patronales, cubran sus obligaciones y contribuyan al rescate de nuestro maltratado país.

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