Óscar Vela Descalzo

Hablemos de violación

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Domingo 13 de enero 2019

Hablemos claro y con todas las palabras sobre esta sociedad machista y misógina que ante uno de los delitos más aberrantes, la violación y el abuso sexual, no solo que no se escandaliza ni reacciona, sino que, por el contrario, o mira hacia otro lado o justifica a los monstruos, los encubre y los exculpa aduciendo consentimiento, provocación o comportamientos indebidos de las víctimas.

Hablemos claro sobre esta sociedad puritana y fanática que frente a delitos execrables, espantosos, injustificables, reacciona acusando, acosando y señalando a las mujeres o niñas violadas como futuras delincuentes si es que pretenden interrumpir un embarazo provocado con violencia, sevicia y perversidad.

Hablemos claro acerca del laicismo, que excluye de forma absoluta cualquier doctrina, creencia o influencia religiosa o eclesiástica en las decisiones de un Estado. Hablemos también de hechos posibles que pueden convertir en realidad las peores pesadillas de las sociedades futuras del mundo occidental, que en pocos años como van las cosas podrían ser regidas y dirigidas por fanáticos religiosos de otros credos o creencias, imponiendo en ellas sus dogmas y costumbres, pasándose por alto (seguramente por la fuerza de las armas o de las mayorías) el laicismo y la libertad de cultos y convicciones. ¿Ahí sí invocaríamos el laicismo establecido en la Constitución?

Hablemos claro sobre esta sociedad corrupta en que la “justicia”, solo por identificarla de algún modo, elude el castigo que merecen los violadores y abusadores sexuales cuando son “conocidos”, “vinculados” o “poderosos”; cuando dejan a los delincuentes en paz y a salvo en prisiones domiciliarias o clínicas, y a las víctimas destrozadas, señaladas para siempre y en muchos casos obligadas a llevar en su vientre un hijo producto de la violencia; hablemos de todas las argucias que se usan para dejar impunes a los violadores e incólumes sus nombres.

Hablemos claro de esta sociedad en la que la violación nunca ha sido ni será juzgada de forma ejemplar, ni se perseguirá jamás a ciertos responsables hasta las últimas consecuencias, pues se trata de una sociedad pacata e intolerante que juzga con el rigor del dogma a las víctimas, niñas, jóvenes o adultas que además de sufrir el trauma de una agresión brutal, terminan enjuiciadas y encarceladas por su desgracia. Hablemos sobre los catorce mil casos de violaciones de mujeres reportadas y denunciados en los últimos tres años según la Fiscalía , entre ellos casos incestuosos, vinculados con maestros, con sacerdotes y ministros de iglesias y cultos. Hablemos de violación y de todo lo que está alrededor, no solo del aborto sino de las niñas que mueren pariendo cuando su cuerpo no está preparado para hacerlo, o de las jóvenes de escasos recursos que fallecen en clínicas clandestinas, porque ellas tienen derecho a vivir y a ser felices, y a que nadie, nunca, se meta con su cuerpo sin su consentimiento.

ovela@elcomercio.org