Dimitri Barreto P.

‘Guacho’ y el crimen organizado

valore
Descrición
Indignado 3
Triste 2
Indiferente 1
Sorprendido 4
Contento 21

El dinamitazo en un cuartel policial de San Lorenzo zumba en la cabeza y es entendible: el primer atentado con coche bomba en Ecuador, 28 personas con heridas, 37 casas destruidas.

Las autoridades vinculan a un hombre, alias ‘Guacho’, con el atentado a la instalación del Estado, con armados en el sur de Colombia, con la minería ilegal de oro, con el narcotráfico, con la fallida desmovilización de las FARC, con el crimen organizado, con...

¡Un momento! Sí. ‘Guacho’, aquel campesino fusil en mano de la entrevista televisada, puede ser responsable del bombazo en San Lorenzo. Pero, antes, la Justicia deberá probarlo; que el hecho no quede impune, por supuesto. Sin embargo, más que un lente zoom, la complejidad del crimen organizado requiere la mira de un ojo de pez.

Reducir el crimen organizado del país a un hombre sería insostenible y más, circunscribirlo a San Lorenzo, ese cantón fronterizo esmeraldeño al cual el Estado le debe presencia integral. ¿Insostenible? Sí. México conecta a los carteles de Sinaloa, los Zetas, del Golfo y la Familia Michoacana con Ecuador.

En las cortes de EE.UU. hay pistas. El consuegro de ‘El Chapo’ Guzmán, Víctor Manuel Félix-Félix, extraditado a EE.UU. en diciembre del 2017, fue detenido en una operación encubierta por el envío de cocaína, en una avioneta privada, desde Ecuador.

Dairo Antonio Usuga David, alias ‘Otoniel’ y jefe del Clan del Golfo (con exáguilas negras, exurabeños), ha estado desde el 2002 a cargo de la distribución de droga en Ecuador, Centroamérica, México. La Justicia de EE.UU. lo registra; Washington ofrece USD 5 millones por información del exmiembro de las Autodefensas Unidas de Colombia.

Sharafat Ali Khan aceptó en 2017 que intentó ‘contrabandear’ hacia EE.UU. a un miembro de una célula terrorista a través de Ecuador.

Sí, a investigar a ‘Guacho’, pero la complejidad del crimen requiere, más que bomberos, una política pública de seguridad integral. La fortaleza institucional será un paso; otro, asumir el costo de desplomar al crimen y sus empresas.