Arturo Moscoso Moreno

¿Golpe en Bolivia?

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Viernes 15 de noviembre 2019

Columnista invitado

El 25 de abril de 1974 se produjo la Revolución de los Claveles, un levantamiento militar que puso fin a la dictadura “salazarista” que gobernaba Portugal desde 1926, luego del cual los militares llamaron a elecciones y se instituyó un régimen democrático, iniciando la tercera ola de democratización del mundo, que aún se mantiene, pero con señales de estancamiento e incluso de retroceso.

Es que las democracias ya no terminan con golpes de estado que rompen abruptamente la institucionalidad, sino que se lo hace de forma paulatina, a manos de líderes democráticamente electos que subvierten lentamente las instituciones, manteniendo fachadas de democracias, pero minándolas desde adentro hasta que llega un punto en que dejan de serlo, transformándose en regímenes autoritarios en los que los gobernantes hacen todo lo posible por perpetuarse en el poder.

La Constitución boliviana de 2008, aprobada a instancias de Evo Morales en su primer periodo, permitía la reelección presidencial por una sola ocasión. Siendo Morales elegido en 2006, solo podía presentarse a elecciones una vez más. Sin embargo, cerca ya de terminar su segundo periodo, empezó a argumentar, igual que Correa en Ecuador, que, como su primera presidencia fue bajo otra constitución, no debía contar, lo que fue avalado por el Tribunal Constitucional (TC), adepto a Morales, pudiendo presentarse para un tercer mandato, que ganó.

Adicto al poder, en febrero de 2016 Morales decidió preguntar a los bolivianos si le permitirían presentarse a un cuarto mandato, referéndum que perdió. No obstante, desconociendo la voluntad popular y con el argumento de que impedirle competir nuevamente violaba sus derechos humanos, acudió al TC que, sumiso, lo habilitó para presentarse indefinidamente.

Las elecciones se celebraron el 20 de octubre pasado, declarándose ganador a Morales en primera vuelta luego de una misteriosa suspensión del conteo rápido de los votos y de una serie de graves denuncias de fraude, incluyendo la declaración de la OEA de que no podía validar los resultados, lo que generó una enorme movilización social de rechazo, que Morales intentó minimizar, pero que terminaría con su renuncia al cargo y su huida a México, luego de que las Fuerzas Armadas bolivianas le “recomendaran” renunciar.

Frente a la manipulación de las instituciones democráticas y del proceso electoral para perennizarse en el poder ¿se podría decir que el régimen de Morales continuaba siendo una democracia? ¿Dieron un golpe de estado los militares que se pronunciaron por su renuncia o se trató de poner fin a un régimen autoritario como en el caso de Portugal? El respeto a la línea de sucesión presidencial y el anuncio de un próximo llamado a elecciones nos dan las respuestas.