Jorge Ribadeneira

Goles mundialistas

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Domingo 09 de octubre 2011
9 de October de 2011 00:49

Fue un san viernes muy grato. Simpático y alegre. Tanto que el Ecuador se dio el gusto de ganar a Venezuela, un país que -según recordaban todos los aficionados, toditos- nos dejó tristes y amargados hace cuatro años, cuando se atrevió a derrotarnos con un golazo en nuestra propia casa. Todo funcionó bien. Dos buenos goles, el estadio lleno, la señal de TV abierta -luego de algunos sustos-, el sol y las nubes muy coordinados, el ‘Toño’ Valencia sin miedo a las lesiones y jugando a ratos al más puro ‘estilo manchesteriano’, el entrenador Rueda demostrando que en un día de estos, cuando todo marcha a pedir de boca, él también sabe emocionarse. Un viernes que a ratos parecía domingo y que brindó a la afición ecuatoriana algo que le gusta muchísimo. Goles premundialistas, esos que llegan acompañados de una pregunta maldita: ¿Nos clasificaremos otra vez, como ya sucedió -aunque a veces parezca mentira- en el 2002 y en el 2006? ¿O volverán a nuestro espíritu futbolístico las tristezas del 2010? Inquietudes muy interesantes para un país que ya probó el sabor de dos mundiales y sueña con otros.

El Ecuador, por supuesto, llegó atrasado al fútbol internacional. Apenas en 1938 cuando ya se habían realizado tres campeonatos mundiales (en Uruguay, Italia y Francia). El atraso se justifica porque nuestro querido país nació en un rincón del océano Pacífico, al cual todo le vino tarde, porque los barcos tenían que darse una vuelta por el Estrecho de Magallanes. Ese día del año 1938 merece el mayor de los olvidos. Ecuador jugó en el marco de los primeros Juegos Bolivarianos, en Bogotá, y perdió 9-1 frente a un Perú, que era por entonces una potencia mundial en el fútbol por motivos que francamente no sabemos. Después Ecuador mejoró frente a los otros rivales. Durante largos lustros la Tri de anteayer y ayer funcionó mal en los Sudamericanos y Premundiales. Pero fue mejorando paulatinamente hasta llegar al Japón 2002, un torneo, un país y una fecha que no olvidaremos nunca.

La revancha del viernes último fue grata, repetimos, con los pases del ‘Toño’ y los goles de Ayoví y el ‘Chucho’. Los venezolanos ya no eran nuestros ‘chuquis’, pues nos habían propinado unas feas derrotas. Ganarles era una as-piración, un sueño y les gana-mos bien. Decimos “ganamos” porque todos dimos un mini- aporte, sea aplaudiendo, gritando o soñando con una victoria. Sabemos bien que llegar a un Mundial es difícil, aunque el próximo es más o menos cercano -en Brasil- y dicen que no hay peligro de contagios de sarampión-. El fútbol sigue cambiando como cambia el mundo. La TV, dueña de la pelota, hizo del fútbol un espectáculo y del espectáculo un negocio. Lo de ahora apenas si se parece a lo que fue un Mundial del año treinta El parecido está en la presencia de ‘cracks’ que antes jugaban gratis y hoy cobran unos sabrosos millones. Ras ras.