Jorge León

Gobernar con el enemigo

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Martes 31 de octubre 2017

Dormir como el enemigo es un riesgo de muerte; gobernar con el enemigo es además una irresponsabilidad y un modo de llevar al desgobierno.

Lenín Moreno se empeña en llegar a un despeñadero político pesar de los puntos de vista de próximos sinceros y de lejanos.

En la opinión pública hay casi un consenso que el presidente ecuatoriano está preso de si mismo. No puede elaborar políticas en serio, en particular políticas económicas, depende de la evolución interna de Alianza País, su partido, es decir sigue el juego político interno y una organización política que debería ser su apoyo es su enemiga. Pero ahora, circunstancias internas y las posiciones de los cercanos a Rafael Correa hacen que Lenín Moreno se encuentra en una situación favorable para modificar las reglas del juego de su gobierno y dotarse de un medio cercano, favorable para sus posiciones.

En efecto, la cúpula de alianza país “correísta” está en guerra contra Lenin Moreno, con sus posiciones de gobierno, con todas sus posiciones de política económica. En general, en relación al diálogo con diferentes sectores de la sociedad, aún más de modo acrimonioso no dejan de poner énfasis en que Moreno es un traidor, es decir, alguien que no pertenece a AP en la actualidad.
Así, podríamos confirmar que Moreno no comparte con la cúpula de alianza país ni la política general como debía ser, ni una visión general de lo que conviene ahora para el Ecuador.

Es un momento privilegiado para que Moreno tome distancia de AP, cambie su entorno de gobierno, adquiera autonomía para poder gobernar y sobretodo pueda ocuparse de largo término del Ecuador.

Al tomar distancia y obligar a Alianza País a definirse frente a las políticas del gobierno, ayudaría mucho al Ecuador político a precisar tendencias, partidos y precisamente tipo de ejercicio del poder. Moreno no tiene nada que temer, a este nivel de Alianza País puesto que dispone de una legitimidad superior a lo que tiene AP.

En segundo lugar, es indispensable que el gobierno de Moreno se vuelva un gobierno participativo en los hechos de gobierno, lo que no puede hacerlo con el entorno “correísta”.

Renovar la política exige poner otras bases que las del caudillismo. Alianza País debería desaparecer como entidad política correísta transformarse en un partido más democrático. Qué gran oportunidad tiene Moreno de hacer esta transformación y a la vez de dotarse de buenos medios de poder. Pero él sigue teniendo miedo de quedarse solo en el gobierno, cuando él es el gobierno, si asumiese bien la suma de esos medios del poder. Gobernar implica disponer de los medios para hacerlo, en este caso lo fundamental es disponer de un grupo parlamentario y de la capacidad de legitimidad para tomar decisiones. Moreno se encuentra paralizado, no puede tomar grandes decisiones, sin embargo las circunstancias son favorables para cambiar.