Milton Luna

Festejo en Cuenca

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Sábado 14 de enero 2012
14 de January de 2012 00:02

Hoy en Cuenca, Alianza País (AP) -por respeto al Ecuador- debería celebrar con modestia y abstenerse de iniciar triunfalistamente la campaña electoral. Antes que festejos, tiene que rendir cuentas. Ya no cabe los autobombos y platillos y la propaganda agobiante financiada con nuestros aportes al Fisco.

Tras cinco años en el poder, administrando los más voluminosos recursos que ningún Gobierno ha tenido en la historia republicana, con tanto poder en las manos, con tanta confianza popular, debiera con humildad comparar los logros versus las fallas.

En esta evaluación ya no cabe echar la culpa de los males a la “larga noche neoliberal”, a la prensa “corructa”, o a la oposición “mediocre”. En esta enorme cancha de poder, con tiempo extra, juega un solo jugador sin contendores y con árbitros a favor. Pues a cargar con los costos de tanto poder y tanta soledad. AP tiene inevitablemente que mirarse sus costuras.

Nos gustaría escuchar que desde Cuenca salga un tono valiente y autocrítico reconociendo problemas y estableciendo desafíos. Algo así como el discurso presidencial del 27 de diciembre pasado en el evento de lanzamiento de los estándares de calidad educativa, en el que, según Ecuador Inmediato el presidente Correa dijo: “Para mí es motivo de preocupación que en el siglo XXI, en el quinto año de nuestro Gobierno, estemos celebrando tener estándares de calidad, cuando siempre debimos tenerlo”.

Esta aceptación ayuda a mirar hacia adelante creando un ambiente de contacto con aquellos no gobiernistas que comparten el anhelo de una educación de calidad, pero que tienen conciencia que para tener estándares, previamente se debe construir y consensuar el concepto de calidad, que todavía no lo tenemos, para lo cual resta discutir: ¿De qué calidad hablamos? ¿Cuál es el enfoque y contenidos de la calidad educativa en el Ecuador contemporáneo? ¿Qué educación, para qué país? ¿Qué tipo de ciudadano anhelamos, qué familia, qué sociedad, qué Estado? ¿Cómo entendemos el Buen Vivir y su relación con los DD.HH., la educación y la pedagogía liberadora? Los estándares no son un punto de partida. Son un punto intermedio de llegada. Por lo tanto, este es otro argumento para no celebrar. Al contrario, para preocuparse y trabajar.

Hoy la preocupación trasciende la educación hacia la restricción de la democracia, la criminalización de la protesta social, la concentración de poder y la virtual eliminación del juego democrático electoral a través del allanamiento de los asambleístas de AP al veto presidencial del Código de la democracia.

Sin embargo, para desgracia del Ecuador, para esta noche, luego del mentado allanamiento, la gran incógnita para las masas enceguecidas, será conocer al detalle cuánto Shumir corrió hasta las 4 am, cómo celebró Virgilio Hernández y cuántas “minifaldas” se exhibieron.