Farith Simon

No soy violador

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Lunes 09 de diciembre 2019

No sé a ustedes, pero a mí me molestó un tanto la primera vez que escuché “Un violador en tu camino“. Era un video en el que un grupo de mujeres, con los ojos vendados ejecutaban un baile –denominado comúnmente como performance- mientras decían: “¡el violador eres tú!”. Miré otras representaciones de la misma canción en distintos lugares del mundo, y me quedó clara la poderosa denuncia de esa acción colectiva: no existe justificación alguna para una violación, sin importar el lugar, la hora o la ropa que trae puesta una mujer, el violador siempre es el responsable y nunca se puede justificar una violación. Quienes toleran las violaciones, las encubren, actúan con complicidad o aseguran la impunidad del perpetrador, son tan responsables como quien violó.

No me sentí señalado, no me pareció que era una acusación dirigida contra todos los hombres o que afirmaban que todos los hombres éramos violadores, entendí que estaban interpelando la idea de “víctimas propiciatorias” y las omisiones estatales. Me sentí -de cierta forma- cuestionado por mis silencios cuando escucho “bromas” o memes que transfieren un mensaje de cosificación de las mujeres, justifican la violencia o trasmiten la idea del “macho provocado”, víctima de la seducción femenina.

Lo que ha venido después ha sido especialmente revelador, cientos de hombres escribiendo misóginos mensajes, contándole al mundo -sin rubor- que violarían a una mujer guapa si les “provoca”, hablando con desprecio de las mujeres “feas” o amenazando con atropellarlas, golpearlas y agredirlas por participar en las coreografías. Recibiendo “me gusta” y atacando a quien los cuestiona.

Mensajes que dan escalofríos por la insensibilidad y violencia que destilan, es probable que algunos de sus autores únicamente alardeen, aprovechando el anonimato y la complicidad del grupo, pero es difícil dejar de pensar en las amenazas que están detrás de esos tuits.

“No fue culpa mía ni de dónde estaba ni cómo vestía”. Este que es el último cántico de las que se pasean a las tres de la mañana en minifalda como quien deja un filete en el plato junto al perro mientras se va al baño. Qué pensar que desean, pues”. “…Puedes decir si influye en los índices de violaciones, el hecho de que una que controla sus instintos menos que un violador, se empelote y viole todos los sentidos de los que tenemos la desgracia de verla?”. “Paran el tráfico y hacen desorden, métanlas presas. La culpa es la gente que les para bola, las graba y las sube en redes como si hicieran algo importante aparte de joder”. “Bruta la gente q para, atropéllalas hptaaaa no hay ni una agraciadita como para aplaudirle”.

No soy violador, la mayoría de los hombres no lo son, pero mientras personas como estas continúen sintiéndose orgullosos y arropados socialmente, cualquier esfuerzo por ponerles en evidencia valdrá la pena. Quienes tenemos el privilegio de contar con un espacio como este, tenemos la obligación de no callar.