Del 79 al 96, factor gobernabilidad

Un aspecto crítico de los 40 años de gobiernos civiles consecutivos ha sido la gobernabilidad.
Cuando Jaime Roldós ganó las elecciones, Assad Bucaram, el líder de Concentración de Fuerzas Populares que había postulado al presidente electo, hizo su propia estrategia.

El 10 de agosto surgió la alianza con los partidos Conservador y Liberal -que tenían 8 y 4 legisladores respectivamente- puso a Bucaram en la presidencia de la Cámara Nacional de Representantes. Los partidos aliados captaron el control de la Corte Suprema de Justicia y del Tribunal Supremo Electoral. El pulso con el Ejecutivo fue muy tenso, que el ministro de Gobierno Carlos Feraud llegó a convencer al Presidente de ir a un plebiscito para dirimir diferencias con Bucaram.

No sucedió, pero el Gobierno, que había ido alimentando su bloque de los desprendimientos de CFP y contaba con el apoyo de la Democracia Popular, formó alianza para los siguientes períodos de la Cámara de Representantes y apoyó Raúl Baca que la presidió por dos ocasiones seguidas.

Luego del fallecimiento de Roldós, Osvaldo Hurtado tuvo que manejar una relación compleja para sostener la mayoría. Alianzas con los representantes roldocistas y luego con el propio CFP, desaparecido Bucaram, le procuraron gobernabilidad.

Dos contundentes juicios políticos, sumados a la crisis de la deuda y la debacle productiva y económica por el fenómeno del Niño llevaron a la presidencia al nuevo líder socialcristiano, León Febres Cordero.

El país entró dividido políticamente a su mandato. Tan es así que Raúl Baca volvió a la presidencia del Congreso con Izquierda Democrática y otros partidos del Frente Progresista. ‘Gobernaremos desde la oposición’ dijo Baca Carbo en su discurso. Las tensiones fueron manifiestas y rompieron fuegos tras rodear el Palacio de Justicia con tanquetas policiales ya que el LFC pensaba que su misión traspasaba el ámbito del poder Ejecutivo y quiso cambiar la Corte a su favor, cuando días antes la había renovado el bloque progresista. En el segundo año ya LFC formó mayoría. Ejerció con fuerza su Gobierno con leyes de emergencia.

Para Rodrigo Borja no fueron problemáticos los dos primeros años aunque un diputado de la propia ID planteó un juicio político en contra del ministro de Recursos Naturales. Las elecciones parlamentarias se hacían cada dos años, en el segundo tramo perdió la mayoría.

Sixto Durán Ballén ganó por el partido Republicano, tuvo como oposición principal a su ex partido, el Socialcristiano, del que había sido candidato presidencial en dos ocasiones y a fuertes sectores sociales contra cualquier reforma liberal. La visión económica de su vicepresidente Alberto Dahik primó. Los socialcristianos hicieron presión -Dahik fue ministro de LFC, luego se alejaron-. Tras la guerra del Cenepa y con la economía frágil llegó el juicio político. La dimisión de Dahik marcó el último año de Durán Ballén.

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