Enrique Ayala Mora

Experiencia de unidad

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Viernes 27 de julio 2012
27 de July de 2012 00:01

Reinscribir un partido político es muy difícil. Son pocos los que lo han logrado, entre ellos, el Partido Socialista-Frente Amplio, que está en el último paso de su nueva legalización.

Para llegar al objetivo de la inscripción se dio un gran trabajo organizado de afiliaciones a nivel nacional. Ese trabajo fue tan destacable, como que el Partido Socialista está atravesado por una seria discrepancia interna a propósito de su relación con el Gobierno. Pese a ello, sus diversos sectores entendieron que ante la necesidad de contar con una organización política legal y el desafío de lograrlo, era necesario principalizar ese objetivo, más allá de las diferencias. Fue así como todos los ámbitos de la militancia se organizaron para conseguir las afiliaciones, colaborado con la dirección nacional para presentarlas al Consejo Electoral.

La inscripción en el Consejo Electoral es un gran paso, pero hay todavía mucho que hacer. En primer lugar, organizar a los miles de nuevos afiliados, que de momento han dado su firma, pero que luego deben ser efectivamente incorporados a la militancia, con formación política y agrupamiento en células o comités de base.

En segundo lugar, la dirección nacional, una vez que ha constatado los efectos de la unidad, debería rectificar su línea de conducción antidemocrática de corte estalinista, que ha provocado que en casi dos años se haya excluido a varios directivos electos por el último congreso, se hubieran nombrado directivas provinciales a dedo, o no hubiera sido convocado sino una vez el Consejo Nacional del partido, que debería reunirse cada tres meses.

En tercer lugar, en vísperas de una elección, el Congreso del Partido, que ya debería ser convocado, debe adoptar una línea política y una postura ante el Gobierno. El Partido Socialista respaldó a Rafael Correa cuando fue primera vez candidato y realizó un acuerdo, que debería evaluarse a ver si se cumplió por parte del Presidente y el Movimiento País. Por su parte, el “apoyo crítico” resuelto por los socialistas respecto del Gobierno se ha cumplido, aunque unos, la dirección nacional entre ellos, han apoyado sin la menor crítica. Otros, en cambio, han puesto más énfasis en la crítica que en el apoyo.

En todo caso, más allá de las circunstancias de coyuntura, el Congreso deberá considerar que ha sido una línea permanente del partido buscar la unidad de las fuerzas de izquierda y las organizaciones sociales. Y esa debería ser su consigna también en estos momentos.

El Partido Socialista no es un movimiento ocasional o caudillista. Es una institución nacional con más de ochenta años de vida, que debe ser preservada como expresión de nuestra democracia. Su permanencia no es una asunto privado, sino público. Por ello, debe asimilar la experiencia de la unidad y mantenerla en el futuro.