Alfredo Negrete

¿Evidencias o conjeturas?

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Jueves 24 de octubre 2019

anegrete@elcomercio.org

En tiempos de tribulaciones propias de las sociedades humanas que enfrentan dificultades y son desbordadas las defensas, se reacciona algunas veces con mecanismos de compensación como la superstición y en el campo político con la conjetura y la sospecha. Se diferencian de las evidencias que se fundamentan en hechos comprobables.

Ante el trauma de los sucesos lamentables de la segunda quincena de octubre del 2019, es comprensible, pero poco serio, para calmar el desconcierto ciudadano, acudir a la explicación de tentativas de un golpe de estado o a un cambio del gobierno en el poder.

La conjetura se fundamenta en indicios, sospechas y presunciones que por sí solos no logran llegar a constituirse en una evidencia. Se recuerda que la catástrofe de la peste negra permitió concluir que las culpables eran las brujas y el castigo fue la hoguera. El miedo curado por el horror del suplicio.

Hay situaciones como las vividas en las semanas recientes, en que la velocidad y magnitud de los hechos permiten con premura concluir que se trata de un Golpe de Estado o una irremediable desestabilización. Un giro que se parece en medicina a un veloz tránsito de la gripe a la pulmonía.

El concepto del “Golpe de Estado” es propio de la Ciencia Política y coinciden teóricos que se requiere : a) planificación esmerada del proceso; b) participación pública adaptable a variables de violencia, y c) un objetivo de sustitución del poder inmediato. ¿Tenían estas características los sucesos de octubre o eran una inducción o manipulación para terceros intereses; por eso, parece que el conjunto de los dirigentes de la Conaie se convirtió en personajes que proliferaron durante la Guerra Fría: “tontos útiles”.

Si el caso amerita se puede comprobar que las FF.AA. ecuatorianas han sido actores, testigos o participantes de golpes de estado, incluso algunas veces justificados por el descalabro del orden en el poder. En el caso actual es evidente y no conjetura que hubo agresiones a policías y periodistas, a la propiedad pública, pánico y descontrol a escala nacional fruto de una planificación y ejecución de tales actos. Lo que no está en ningún cálculo fue el incendio de la Contraloría General. No querían tumbar al Gobierno sino eliminar las pruebas de la corrupción.

La hora de América Latina requiere inteligencia para analizarla y tomar precauciones. Argentina va a las urnas el 27 de octubre; Bolivia merece una segunda ante la evidencia del fraude y Chile demanda una serena reflexión. ¿El costo del pasaje del metro santiaguino justifica el caos, o es el último escalón para iniciar el fin del caso venezolano? Ecuador, por su parte, con graves falencias cuando parece que el movimiento indígena movió el piso de los candidatos costeños. En este contexto, se impone la seriedad e inteligencia en la FF.AA. No aspirar a un protagonismo como exculpación de sus falencias.