Jorge Salvador Lara

‘Este idioma total’

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Lunes 17 de octubre 2011
17 de October de 2011 00:02

Circula ya en Ecuador el “Diccionario del Estudiante. Secundaria y bachillerato”, publicado por la Real Academia Española en volumen de 1544 páginas, finamente impresas en papel biblia y empastadas en cartoné (17x23 cm, Ediciones Santillana, Madrid, 2011), cuya primera edición apareció el año 2005 cuando aún dirigía la Academia D. Víctor García de la Concha, presidente a la vez de la Asociación de Academias de la Lengua Española, a quien sucedió hace poco en ambas entidades D. José Manuel Blecua. Le ha correspondido, pues, presidir el trabajo del muy profesional equipo, antes dirigido por D. Manuel Seco y ahora por D. Salvador Gutiérrez Ordóñez, numerarios de la RAE, para poner al día el léxico del idioma, adaptarla a los cambios de la “Ortografía de la Lengua Española” promulgados el año 2010 y, en consulta con las 22 academias asociadas, lograr en realidad un nuevo libro, ‘más que un diccionario’ según se le define, porque cuando ‘una persona enriquece su caudal de palabras, amplía su entendimiento del mundo y disfruta de él, al tiempo que ensancha y refuerza el dominio de su libertad’, ni se diga al considerar el español, nacido hace ya más de mil años, verdadero ‘tesoro’ acumulado durante siglos por ‘generaciones de hombres y mujeres de nuestra cultura’. Los alumnos de secundaria, a los que está dedicado, para ‘introducirles en el maravilloso mundo de la palabra’, verán que ‘no es mausoleo de voces muertas, sino fecundo granero de semillas’.

Al examinar el “Diccionario del Estudiante”, y sus 40 mil y más palabras actuales, se encontrará que no es resumen de su 1a. edición, menos aún de la 22a. del “Diccionario de la Real Academia Española” (2001, 1616 pp.de 21x30 cm), cuya 23a. entrega saldrá el 2013, sino la breve pero nueva cara de “ese español total” que, al comenzar la segunda década del siglo XXI, es como si dijéramos la mejor vitrina del más rico, sonoro y antiguo de los idiomas modernos, resultado del encuentro de dos mundos, que dura ya más de medio milenio, enriquecido por la creciente movilidad de gentes que arriban a territorio hispanohablante, los flujos migratorios que dinamizan esa movilidad y la globalización de las comunicaciones, solo ahora posible. La multitud de vocablos llegados de las más distintas partes del mundo, al pasar por exigente criba para incorporarse al español y nutrir los extraordinarios ficheros con palabras antiguas y modernas que mantienen los organismos académicos, hacen posible que los jóvenes estudiantes de bachillerato, al utilizar este “Diccionario...” del 2011 se capaciten, de mejor modo que cuantos les hemos precedido, para hablar un lenguaje actual, moderno, apto para el intercambio contemporáneo, respaldado por un vademécum normativo de vocablos panhispánicos, que prescinde de usos regionales y locales, desecha los anticuados e incluye el uso correcto de voces científicas, técnicas y de otras actividades y disciplinas, siglas, abreviaturas, latinismos y exranjerismos ya aceptados.