José Ayala Lasso

¡Ha estallado la corrupción!

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Sábado 11 de agosto 2012
11 de August de 2012 00:01

La corrupción no es nueva ni se ha originado durante el actual gobierno. No solamente afecta al Ecuador. Es una consecuencia de factores múltiples entre los que se destacan la crisis de los valores éticos y la incipiente formación democrática de nuestros pueblos. En ese caldo de cultivo, apto para la germinación de venenosas tendencias, un nuevo factor actúa como su mejor fertilizante: la historia nos enseña que los regímenes que atacan las libertades y buscan aumentar su poder originan períodos de corrupción que deforman el alma de los pueblos.

El actual gobierno ha acumulado todos los poderes, no se ha sujetado a la ley, ni siquiera a la que creó para dar apariencia de legalidad a sus acciones, y no ha dudado en “meter la mano” para reformar todo, sin respetar los procesos democráticos. Como consecuencia de estos desmanes, que ha querido justificar aduciendo la eficacia en la ejecución de la obra pública, ha estallado la corrupción.

Unos pocos ejemplos: la valija diplomática cargada de drogas fue descubierta hace seis meses. Este caso afecta al honor nacional. En Italia ya están detenidos algunos acusados del delito. En el Ecuador, la Contraloría acaba de presentar un informe en el que se establecen graves responsabilidades de la Cancillería. El velo del misterio se hace más espeso con el paso del tiempo y va dando más sospechoso significado a ciertas fotografías publicadas sobre cenas en Milán. El Ministro Patiño -como lo dijo- estará esperando que algo se sepa “después de treinta años”.

Chucky Seven es el nombre del más escandaloso caso de corrupción judicial, que parecería desaparecer gracias a las dudosas actuaciones de fiscales y jueces que, según el juicio de la opinión publica, estarían protegidos por el poder. El gobierno debería ser el más empeñado en aclarar el fondo de esta grave acusación. Pero no: se siente satisfecho con una oscura providencia que, por sinrazones procesales, pone fin al asunto.

La manipulación de firmas en la inscripción de organizaciones políticas en el Consejo Nacional Electoral ha escandalizado al país. El CNE no cumplió con sus obligaciones de control y ha caído en un laberinto de insondables profundidades. Las más espesas dudas se ciernen ya sobre el próximo proceso electoral. Los partidos políticos no están libres de culpa. Correa salió en defensa del CNE y de su partido, cuyas 500 000 firmas rechazadas no pueden ser consideradas como un “aceptable margen de error”. El fantasma de un fraude electoral para anular a los partidos a los que odia o teme el gobierno empieza a dibujarse. ¿Qué tal si solo Alianza País resulta autorizada para participar en las próximas “democráticas” elecciones?

¡Ha estallado la corrupción! ¡El pueblo debe abrir los ojos y reaccionar para orientar su futuro por caminos de ética y libertad!