Enrique Echeverría

Feriados y descanso

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Lunes 13 de mayo 2019

Estamos gozando de una larga época de descanso, interrumpida por cortos periodos de trabajo.

Un buen amigo recibió una llamada telefónica solicitándole trabajar el sábado. La respuesta: qué pena, no puedo porque me voy a la playa. Pero recién regresaste del último feriado. Así fue, pero éste es otro. ¿Por qué te gusta tanto la playa? Interrogó el amigo. Porque en el mar la vida es más sabrosa, replicó.

Ya tuvimos uno al comenzar el año; otro, por carnaval; un tercero, por la Semana Santa; un cuarto, por el Día del Trabajo que resultó doble: el propio día, para marchar; el viernes, para descansar.

El resultado no solo es menor cantidad de labor, sino disminución de la economía de los usuarios, pues requieren gastos extras.

Mientras la población descansa, nos estamos acostumbrando a esperar todo beneficio del Gobierno de turno, del Consejo Provincial, de las Alcaldías y Juntas Parroquiales.

Muchos activistas solicitan de todo; utilizan el verbo “exigir” y si no hay atención inmediata organizan desfiles, en uno de los cuales cierto dirigente amenazó: “no permitiremos” que suban los precios de los productos de primera necesidad.

Expertos aconsejan conseguir otros préstamos. Ya no hay quién quiera prestar a un país como el nuestro endeudado hasta más arriba de las cejas.

No importa que en semejante situación, cuando acreedores de todas partes reclaman el pago de sus haberes atrasados, faltando pocos días para dejar el cargo la Presidenta de la Asamblea Nacional conceda un contrato de propaganda de su obra, por una cantidad superior a 300 000 dólares.

Se han acostumbrado, desde las Funciones del Estado, a gastar más y más dinero, porque en la base popular hay unos millones de bobos que pagamos impuestos cada vez más altos, bajo amenaza de coactiva si no se los satisface prontamente.

Otro remedio: ¿crear nuevos impuestos? Recordemos a Ernesto Albán Mosquera y sus Estampas Quiteñas. En una, preocupado decía a su ayudante Sarzosa, que la cónyuge le había amenazado por beber en exceso. Te has dedicado al trago; solo el trago es tu preocupación. Lo dejas o te dejo yo. Ernesto reflexionó y dijo: esto merece “otro” trago.

Igual es con el Gobierno, continuó. Crea impuestos y cuando el pueblo se enoja y sale a las calles en protesta, el Presidente convoca al Gabinete y pide opinión. Concluyen que la solución es crear “otro” impuesto.

Una ventaja de tanto viaje a la playa y al resto del país (en el último feriado se han movilizado 455 000 personas), es que en los negocios aumentan los ingresos por alimentos y hospedaje. Eso es loable, pero no ¿será mejor cambiar un poco el calendario de vacaciones para que el progreso de un sector no comporte la disminución de trabajo en todo el país?