Reinaldo Páez Z.

Enmiendas y propósitos

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Miércoles 25 de diciembre 2019

Columnista invitado

“A pesar de las inmensas esperanzas que la humanidad había cifrado en la civilización moderna, esta civilización no ha sabido desarrollar hombres de suficiente inteligencia y audacia para guiarla a lo largo de la senda peligrosa en que va dando traspiés”… “Son sobre todo las deficiencias intelectuales y morales de los jefes políticos y su ignorancia las que ponen en peligro a las naciones modernas” (Alexis Carrel).

“Ecuador, isla de paz”, lema del que nos enorgullecimos durante mucho tiempo e se desvanece. El advenimiento de un prolongado gobierno inmoral y atrabiliario, la degradación a una “narcocracia” con conexiones internacionales en las que se han involucrado profesionales, policías, militares, políticos y pescadores; el ingreso ilimitado de extranjeros, con delincuentes infiltrados, han convulsionado al otrora tranquilo país.

La abismal corrupción, tolerada inexplicablemente por un amplio segmento poblacional, la irrupción brutal e inesperada de un gigantesco conglomerado de campesinos e indígenas inocentes y ciegamente obedientes a sus experimentados dirigentes oportunistas, que han hecho alarde de la prepotencia conque intimidaron a las dubitativas autoridades gubernamentales, que no exhibieron la altivez y la entereza inherentes a quienes representan a todos los ecuatorianos, dieron origen a un país resentido y dividido. No se puede soslayar el descuido histórico de los grupos olvidados que han sobrevivido en medio de pobreza, insalubridad e ignorancia. Es imperativo vencer la inacción y aunar capacidades, inteligencias y voluntades de todos: gobierno, políticos, académicos, banqueros, sindicalistas, universidades, medios de comunicación, para otorgar salud a todas las comunidades y vencer el parasitismo, la desnutrición, con higiene, vacunas, agua potable y letrinización. Con el ejemplo de países que terminaron con el analfabetismo, se debe revolucionar la educación y llevar letras y profesores hasta los más lejanos parajes. La salud y la educación son factores de progreso, justicia y equilibrio social.

Es importante que la juventud, que creció en una década carente de valores morales y éticos, en la que destacaron la corrupción, la grosería, la prepotencia, el irrespeto a las personas y a las instituciones, concientice nuevos procederes y nuevas conductas de respeto, consideración, honorabilidad, solidaridad social y se convierta en el motor de este accionar pro activo y revolucionario, sin bandera, con un único emblema: la patria.

Si no entendemos la compleja situación, por la que este pequeño país atraviesa, como consecuencia de la tremenda irresponsabilidad y del abuso ilimitado del grupo político que nos gobernó dolosamente durante diez años, el porvenir de la nación se proyecta desastroso.