Elecciones avanzan, el ciudadano debe sintonizarse

El Consejo Nacional Electoral (CNE) ha dado los pasos necesarios para cumplir con el cronograma del año electoral que se inició en febrero de este año. Las votaciones para elegir autoridades seccionales serán el 5 febrero del próximo año, y ya se sabe cuánto podrán gastar en propaganda cada uno de los candidatos, una vez que se abra el tiempo oficial de campaña, entre el 3 de enero y el 2 de febrero de 2023; es decir, tienen 30 días para promocionarse en los medios de comunicación tradicionales así como en los digitales.

En el caso de los candidatos a prefectos y viceprefectos, deben multiplicar USD 0,30 por la cantidad de votantes que tenga la jurisdicción en la que participe. Mientras que los postulantes para el cargo de alcalde deberán obtener su cota de propaganda en los medios de comunicación al multiplicar USD 0,40 por la cantidad de sufragantes para su cargo.
En las zonas donde el padrón no sea tan abultado, como Galápagos y las provincias amazónicas, el monto se incrementará hasta en un 35% para lograr la promoción, pues si acogiesen a las consideraciones anteriores sus montos de gasto en materia de propaganda electoral serían muy bajos.

Este fin de semana, en cambio, se cerraron las actividades de los partidos y movimientos políticos para realizar sus procesos de democracia interna, y así nominar a sus candidatos a las diferentes dignidades. Solo faltan definir las posibles alianzas. Este paso no aumentará la cantidad de postulantes a los gobiernos locales que han salido de los procesos de democracia interna en los partidos y movimientos. De esta forma, el CNE tiene planificado hacer el llamado a elecciones el próximo 21 de agosto.

Lo importante es que el ciudadano empiece a sondear el panorama electoral. Que entienda que si una ciudad tiene una sobreoferta de candidatos esto se deba a una estrategia de las fuerzas políticas para dividir al electorado y que de esa forma sea más fácil que haya un ganador a pesar de una baja votación: la estrategia de meter candidatos ‘chimbadores’. De ahí que es imperativo involucrarse y exigir planes de gobierno sobre eslóganes.