Farith Simon

Efecto Carapaz

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Lunes 03 de junio 2019

Un 26 de julio de 1996 Jefferson Pérez terminaba en primer lugar la carrera de marcha masculina en los Juegos Olímpicos. La primera medalla olímpica ecuatoriana provocó un repentino entusiasmo por un deporte poco conocido en el país. Allí descubrimos la historia de la persona detrás de la medalla, las muchas dificultades que enfrentó para llegar hasta ahí. Muchos trataron de subirse a la camioneta –algunos lo lograron; frase tan ecuatoriana para dar cuenta de todos los que aprovechan del éxito de otros. Con Richard Carapaz se escribe un nuevo capítulo del síndrome del exitismo, un mal ecuatoriano: valoramos únicamente el resultado, al que gana, ignorando totalmente el proceso. Un síndrome con una excepción: el fútbol, un deporte donde el triunfo más nimio es elevado a nivel de hazaña.

Carapaz ya era el mejor ciclista ecuatoriano de la historia, fue el primer extranjero en ganar la Vuelta a la Juventud en Colombia en 2015, noticia importante apenas cubierta aquí; fue el primer compatriota en correr dos de las grandes vueltas en el 2018 (Giro de Italia y Vuelta España; el primer ecuatoriano en ganar una etapa en el Giro y terminó cuarto en la general. Logros increíbles que le hacían merecedor de todas las luces, de todos los reconocimientos, pero seguía siendo una noticia menor. El verdadero reconocimiento llegó cuando alcanzó el primer lugar en la general de esa misma carrera, un año más tarde.

Ahora aparecen muchos dueños de sus triunfos, pero Carapaz lo dejó en claro, tuvo que salir del país a los 15 años para buscar el éxito. Aquí “no hay ciclismo” dice y con razón. Añado, hay miles de ciclistas, muchos con potencial, pero sin organización, sin carreras de nivel profesional, sin incentivos. Por cierto, los medios, y los repentinos seguidores de este deporte, volcados como siempre en el ciclista y su triunfo, ni siquiera mencionan que hay otros dos ecuatorianos en el Giro, los Jonathan (Caicedo y Narváez), forman parte de equipos de primer nivel, pero parecen no existir porque no ganan.

Esperemos que los nuevos seguidores de este deporte ahora respeten a los ciclistas cuando los encuentren en las calles o carreteras; es suficiente no pitarles o mandarles a la casa o a un parque porque les molesta perder unos segundos de su tiempo al rebasarles. Entendamos que no cuesta nada guardar un poco de distancia al pasar junto a ellos. Ahora es el tiempo para decirles a los periodistas, a los medios, que existen otros deportes además del fútbol; recordemos a los funcionarios públicos y a los políticos que se deben tomar medidas para fomentar el uso de la bicicleta para transporte, deporte y recreación.
Que con el éxito de Carapaz aprendamos como país, que el proceso es tan importante como el resultado, que sea la oportunidad de promover el uso intensivo de la bicicleta, una apuesta de futuro más allá del deporte.
Gracias Richard por la alegría de estas semanas.