La sociedad debe leer los nuevos tiempos

Si de algo se puede caracterizar a este siglo XXI es que es naturalista y feminista. Las generaciones que llegan están en la búsqueda de un cambio que permita una convivencia sana con todo lo que les rodea.

Muchas mujeres están luchando por una igualdad que aún no llega, como se puede constatar en las brechas salariales entre un hombre y una mujer que cumplen el mismo trabajo. También buscan que se acabe la violencia de género, que se expresa en terribles casos de femicidios, que se repiten sin cesar en el país y en toda América Latina. Podemos no estar de acuerdo en varios de sus métodos e incluso algunos radicalismos, pero no se puede pensar siquiera en acallarlas porque “incomoden”.

Las nuevas generaciones también tienen una conciencia mayor sobre el respeto a la naturaleza. Posiblemente en toda familia haya un joven que exija una mejor práctica en el tratamiento de los plásticos, la separación de la basura, el uso/abuso del agua. Muchos y cada vez más piensan en los animales, su bienestar, su derecho a la vida. Impulsan el vegetarianismo como una necesidad ambiental, de salud.

Las nuevas generaciones tienen sus respuestas a la vida. Por eso, EL COMERCIO publicó en las ediciones impresa y digital un especial para que adolescentes de varias ciudades escriban sus opiniones por el Día de la Libertad de Expresión. Fueron textos serios, a la medida de sus experiencias; tenían argumentos en un espacio de 2 000 caracteres, algo que cuesta incluso a nuestros columnistas regulares y experimentados.

Debemos escucharlos más. También es necesario entender que la libertad de expresión es para todos, incluso para aquel pensamiento que pueda desagradar. Durante una década reciente hubo quejas porque se buscó imponer una verdad y procuraba silenciar todo pensamiento divergente. Mal haríamos en estos tiempos, aplicar lo mismo a una niña que defiende el vegetarianismo o a otra que cuestionó el sistema machista, como se ha pedido a este Diario. No se puede. EL COMERCIO defenderá siempre la libertad de expresión, aunque a veces duela.