Los ‘rankings’ y la reputación universitaria

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Miércoles 15 de enero 2020

Las clasificaciones en el mundo académico son usuales y variadas. Si bien son dinámicas, se convierten en un factor de peso en las decisiones que toman los estudiantes y sus familias en el momento de escoger una carrera.

En estos días se ha divulgado el Quacquarelli Symons (QS) World University Ranking, en el cual aparecen 15 universidades ecuatorianas. Al compararlos con 800 del mundo, estos centros educativos están entre los puestos 55 y 355-400 de la región.

El ‘ranking’ QS asigna el 50% de la calificación a la reputación del centro (30% académica y 20% como empleador); un 10% a estos factores: relación estudiante-facultad, profesores con PhD, red de investigación internacional y citaciones por investigación; mientras que las investigaciones por facultad y la presencia en Internet pesan 5% cada uno.

Sin embargo, la evaluación con peso específico en el Ecuador es la del Consejo de Aseguramiento de la Calidad de la Educación Superior. El resultado de la medición que empezó en agosto del año pasado comprende al menos 20 estándares y se conocerá en los próximos meses. Las anteriores fueron en 2009 y 2013, y en el 2015 hubo una recategorización.

El proceso empezó con desacuerdos entre el Estado y los centros de educación superior, sobre todo porque los parámetros eran desconocidos para la realidad local. Hoy el objetivo no es clasificar por categorías a las universidades sino acreditarlas.

Suele suceder, empero, que las universidades bien clasificadas internamente reflejan su ubicación en los ‘rankings’ internacionales. Y también se refleja el esfuerzo de varias de ellas para abrirse paso en el inagotable camino a la excelencia.

Un dato a tomar en cuenta es que, muchas veces, las clasificaciones no consideran el presupuesto global de una universidad frente a su número de alumnos. En principio, parece más fácil obtener buenos resultados con mayor presupuesto per cápita.

Más allá de estas importantes mediciones, lo de fondo es la incidencia de los centros de educación superior en la sociedad, si son útiles y constituyen o no un factor de cambio.