Quito, con nuevo Alcalde: el rumbo debe cambiar

Tras largas jornadas, debates, argumentaciones jurídicas y acciones para bloquear la remoción, que en derecho asumió el Concejo Metropolitano de Quito, y tras un desasosiego ciudadano injustificado, Santiago Guarderas asumió la Alcaldía de la capital.

La remoción de un funcionario está contemplada en la Ley. El proceso debe observarse con minucioso y atildado respeto a las normas vigentes. El exalcalde, que fue removido, tuvo posibilidades de acudir a aquellos recursos que la ley contempla. El Tribunal Contencioso Electoral dio paso a la petición y falló ratificando lo actuado por el Concejo.

Los amparos interpuestos por el exalcalde están siendo observados en sus procedimientos por el Consejo de la Judicatura. Una jueza desechó la validez del pedido. El exalcalde se siente en la indefensión y no descarta otras acciones futuras. Por ahora, los hechos están consumados.

En la noche del lunes, Santiago Guarderas asumió la Alcaldía en medio de enormes retos y frente a las rémoras en materias delicadas, tales como movilidad, obras públicas, agua potable, salud y saneamiento.

Es clave la designación de la nueva vicealcaldesa en esta misma semana. Por el momento, el alcalde Guarderas procedió a designar a varios de los ejecutivos de la nueva administración en diferentes secretarías. Es menester una auditoría al detalle de lo sucedido en todas estas áreas, como paso previo para hacer un ejercicio ciudadano y edilicio de transparencia y una gestión cristalina.

El Cabildo tiene a su cargo importantes tareas en materia de salud que deben mejorar y potenciarse.

El Metro de Quito es una de las grandes deudas pendientes que deja el exalcalde. La obra más grande y costosa de la historia de la ciudad está bajo tierra. Un modelo de gestión, con muchos reparos, no terminó de arrancar y será uno de los grandes retos de la nueva autoridad.

Los procesos judiciales instaurados a los anteriores gestores y en los que el propio exalcalde con grillete debe responder, deben seguir observando el debido proceso y sin interferencias por el bien de la ciudad.