Protestas por la libertad y represión en Cuba

Cuba se expresa en voz alta. Las protestas populares piden libertad y cambios. La voz de las calles recibe la respuesta de siempre: represión y mano dura.

El fin de semana se expandió por el ‘boca a boca’ de cada vecindario de distintas ciudades de la isla, la urgencia de protestar por la libertad.

El revulsivo, acaso el pretexto para destapar el mar de fondo, habría sido las precarias condiciones del sistema de salud y la capacidad de respuesta ante las demandas populares por atención y medicinas.

El coronavirus ha dejado al descubierto las falencias de los sistemas de salud pública en los países más desarrollados. Pero también es verdad que una de las banderas de defensa de la revolución ha sido durante largos años el sistema de salud gratuita, la salud para todos.

Ante las protestas pacíficas por la libertad, por la carencia de alimentos y por la precaria atención médica, la respuesta del Gobierno del Partido Comunista (PCC) ha sido la de siempre: negación y represión.

Desde la revolución de 1959, la profundización del sistema de partido único ha resistido todos los fuertes embates de las tormentas caribeñas, el fin de los países de atrás de la Cortina de Hierro, la caída de la URSS y el Muro de Berlín. Cuba no cambió.

El férreo liderazgo del carismático Fidel Castro tuvo siempre padrinos como la URSS, hasta cercanías con la China Popular y, luego, el subsidio de la Venezuela chavista y de Maduro.

Al salir Fidel del poder se esperaban giros. Cuando salió su hermano Raúl se dijo lo propio. Igual cosa sucedió cuando Díaz Canel asumió el poder, pero el líder es cuadro desde su juventud del PCC y ante esta nueva realidad se muestra inflexible como siempre. Hay detenidos, pero las voces se siguen multiplicando; la pobre conectividad vuelve a mostrar al mundo que las voces ciudadanas no se callan ni con cárcel ni con más dictadura, ni con el control total de los medios y su silencio.

En la isla de la revolución idealizada brilla la luz de la “estrella azul”. La historia le ha infringido al pueblo cubano, expandido en exilios duros o sometido a un dolor muy grande.