Préstamo para vender activos y remozar deuda

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Domingo 17 de enero 2021

El Gobierno anunció un Acuerdo Marco del Ministerio de Economía con la Corporación de Desarrollo (DFC) de Estados Unidos. Los montos sobrepasan en cuanto al DFC los USD 2 800 millones. A esa cantidad se sumarían USD 700 millones con la banca internacional.

El empréstito de la DFC tiene una tasa de 2,48% y un plazo de 8 años con uno de gracia. Las autoridades informan que el destino es la monetización de activos y la recompra de deuda cara y a plazo corto, por ejemplo, tramos de la deuda con China.

Ahora bien, lo que luce como atractivo en primera instancia debe estudiarse con minuciosidad. Vender activos supone desprenderse de bienes del Estado. La operación debe ser transparente, el precio justo y con mucho cuidado en el ámbito legal.

Si los potenciales compradores son accionistas privados, hay que saber que primarán los tratados de protección de inversiones y los propósitos de quienes pueden quedarse durante años en el Ecuador.

Ese proceso debe hacerse sin premura. No debemos perder de vista que estamos al final de un Gobierno y que pronto habrá un nuevo presidente, quién sabe con qué criterios al respecto. No luce aconsejable apresurar estos acuerdos en medio de una campaña electoral.

¿De qué activos habla el Gobierno? De aquellos en los que se ha insistido desde cuando se anunció la monetización: la Corporación Nacional de Telecomunicaciones, la generadora eléctrica Sopladora, el Banco del Pacífico. Personeros oficiales hablan de las torres de instalación telefónica.

Todo hay que hacerlo con una valoración clara, una negociación favorable para el país y no entregar el patrimonio a cambio de poco. Es una obligación de los gobiernos proteger los intereses de los ecuatorianos.

En cuanto a la recompra de deuda China, hay que elegir los montos asequibles, aquellos de tasas de interés altas, como siempre se ha dicho, y de plazos cortos. El nuevo préstamo puede aligerar esa carga pesada para el erario nacional. Basta de palabras, hay que ir hacia acciones concretas pero, al mismo tiempo, meditadas.