Refugiados: una perspectiva desde Ecuador

Las grandes mareas humanas han marcado la historia de la civilización y sus miserias. El siglo XXI se inició con éxodos gigantes en Siria, rumbo a Turquía y Europa. Y en América, desde Venezuela a otros países.

Si bien las causas de ambos éxodos son distintas y el tiempo y la intensidad de los flujos migratorios también difiere sustancialmente, a esta drástica decisión personal y familiar la mueve la misma razón de fondo: la angustia por supervivir y superarse.

Ecuador recibió, de modo especial durante los duros días de las guerras intestinas en Colombia, marcadas por la guerrilla y el paramilitarismo, el secuestro y la vulnerablidad de las personas, un largo y sustancial éxodo de gente. Ecuador nunca pudo hacer valer su condición de país de acogida a la hora de recibir suficiente apoyo económico internacional y reconocimiento, de la propia Colombia, por sus divisiones internas, con peculiar impacto en nuestro país.

En los últimos años los viajes de peregrinaje de millones de seres que salen de Venezuela se han multiplicado por varios países. Colombia es el primer recipiendario. Luego miles pasan a Ecuador. Muchos logran pasar fronteras hacia Perú y el destino de Chile y otros países meridionales.

La gente huye de la miseria, del desempleo, de la hiperinflación del estado de cosas que han causado largos años de la tiranía de Hugo Chávez, primero, y de Nicolás Maduro, luego.

Al principio se fueron los ricos, luego, los profesionales, al final de la lista están personas desesperadas de capas medias y bajas, y muchas emprendieron viaje con sus familias.

Cada mañana, tarde y noche los vemos deambular por calles y plazas pidiendo trabajo, comida o caridad para sobrevivir, para pasar el día.

Está claro suponer que en este Día del Refugiado merecen especial interés por su vulnerabilidad, las niñas. Un interesante estudio publicado por Plan Internacional, explica con detalle minucioso esta condición en países como Colombia, Ecuador y Perú, en torno a las niñas venezolanas. Las cifras hablan por sí solas. Datos para pensar en estas fechas a propósito del Día del Refugiado.

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