Pandemia: mucha indisciplina y pocas vacunas

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Jueves 18 de febrero 2021

Las conductas ligeras, indisciplinadas, displicentes con la propia salud y la de sus familiares fueron el signo en varios sitios de concentración masiva durante el feriado de Carnaval.

Cuando nos acercamos al año del terrible aparecimiento del primer caso de coronavirus en el Ecuador, la pandemia está muy lejos de ser derrotada y sigue causando estragos.

Mientras mucha gente observa el distanciamiento, se protege con mascarillas -y cada vez deben ser de mejor calidad- y practica con más rigor la higiene, a otras personas parece no importarles nada.

Basta mirar las imágenes de televisión de algunas playas y las aglomeraciones, es verdad que al aire libre, en las que casi nadie usaba mascarillas. Además, las fiestas nocturnas fueron un momento de desinhibición, de destape, se diría.

Parece que las lecciones no terminan de aprenderlas algunas personas que luego pueden contagiar a sus familiares y a los compañeros de trabajo y esparcir el virus por el barrio.

La realidad es que muchas unidades hospitalarias vuelven a mostrar cifras altas de pacientes con síntomas de afecciones respiratorias y que las Unidades de Cuidados Intensivos ya prenden sus luces rojas.

La coincidencia de cifras de contagios altos y pacientes graves y muertes se juntan en el calendario. Celebraciones de Navidad y fin de año, primera vuelta electoral, Carnaval y lo que viene -Semana Santa y segunda vuelta- debiera bastar para tomar todos los recaudos del caso.

Por otro lado, es muy cierto que la afectación a los negocios de restauración y hotelería es alta, pues miles de fuentes de empleo y generación de riqueza que giran alrededor de estos negocios han sido golpeadas. Los feriados son una alternativa.

El daño a este sector se suma al deterioro productivo, comercial e industrial. Los trabajadores han visto en el año 2020 uno de los peores de los que se tenga registro en un país sin fondos para contingencias.

Las vacunas llegan a cuenta gotas mientras vemos que países vecinos reciben millones de dosis. Una pandemia mal administrada es mortal.