La temporada navideña, un respiro a la economía

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Domingo 23 de septiembre 2018

Aunque faltan tres meses para la Nochebuena y la Navidad, el ambiente de esa época ya empieza a instalarse en las vitrinas de las ciudades del Ecuador.

Los almacenes refrescan sus inventarios y el negocio empieza a moverse. Las empresas comerciales y las industrias que están atrás de ellas, deben cambiar sus ‘stocks’ y es posible encontrar grandes promociones.

Luego del duro impacto del sismo, de la caída de los precios del crudo, de la sorpresa por la ausencia de la mesa servida tras el cambio de gobierno y a la espera de la reactivación, esta noticia es bienvenida.

Ha habido contracción y la deflación tiene sus matices perjudiciales y afecta a todos. La gente deja de consumir y de invertir. El mayor perjudicado es el empleo, y eso se siente en empresas grandes, pequeñas, medianas y en actividades individuales.

Ahora, en esta temporada próxima a la Navidad se empiezan a ver escaparates con los colores tradicionales: verde y rojo. Los bombillos y guirnaldas se exhiben entre los distintos modelos de árboles artificiales que se pueden utilizar varias veces, con menos afectación al ambiente.

Para los festejos de fin de año, las pequeñas y grandes empresas se preparan, al igual que los comerciantes minoristas y quienes ofertan servicios de comida y de turismo.

EL COMERCIO mostraba ayer cómo ha empezado la actividad comercial y cómo las importaciones de Europa han crecido. Eso puede ser fruto del acuerdo comercial. Hay que abrir el Ecuador al mundo, y hacerlo sin exagerar pero con la convicción de que la actividad del comercio tiene puntos a favor, más si estamos en una etapa donde la economía se contrajo y requiere despegar.

Mientras tanto, el país sigue a la espera de una reactivación. Es verdad que ese proceso no se logra de la noche a la mañana y la siembra de confianza con estímulos a los sectores productivos para que generen fuentes de trabajo debe ser una política permanente de Estado y de país.

Nada mejor en esta época del año, que los colores de las vitrinas y el movimiento comercial ayuden a contagiar un espíritu positivo.