Estado de excepción: sensatez y claridad

valore
Descrición
Indignado 1
Triste 1
Indiferente 0
Sorprendido 1
Contento 22
Miércoles 18 de marzo 2020

El mundo vive una situación límite. La emergencia planetaria por la pandemia del covid-19 nos pone a prueba.

Mientras Europa es el epicentro de la pandemia y extrema acciones como el bloqueo de entradas, otros países hacen lo suyo.

El Gobierno ha ido adoptando de modo paulatino medidas cada vez más drásticas. Se trata de parar a raya la expansión del virus por el país.

Primero se instauró la campaña de higiene y hay que seguir haciéndola.

Luego llegaron las recomendaciones de atención médica, el teléfono de emergencia y las consultas a distancia para descartar por síntomas.

El cerco epidemiológico y el aislamiento de pacientes sospechosos una vez que una mujer contagiada dio positivo en las pruebas, disparó otras alarmas y medidas. Áreas hospitalarias aisladas del resto de pacientes y zonas donde se pueda dar terapia intensiva o ventilación asistida a los pacientes que adquirieron el virus o se contagiaron.

La experiencia de la expansión en China, la proyección de los casos de contagios de modo exponencial en Italia y España nos sirven como espejo y se trata de imitar lo bueno y no repetir los errores ajenos.

Cuando se puso fecha límite para el ingreso de pasajeros extranjeros y aislamientos aquellas personas procedentes de países con problemas se podía advertir que tarde o temprano llegarían medidas más profundas.

Así, el Presidente declaró el Estado de excepción. Hay que romper -como si de un cortafuegos se tratase- la cadena crítica, evitar que el virus se expanda del contagio personal al eventual contagio comunitario.

El bloqueo de vuelos domésticos, autobuses interprovinciales y tránsito en las ciudades es un problema para muchos pero por el bien de todos.

La prioridad es la salud pública, la vida de la gente, garantizar el abasto de alimentos, medicinas y atención médica oportuna y suficiente.

No caben en esta hora actitudes egoístas ni consideraciones políticas particulares ni protagonismos que pueden dañar al país y confundirlo. Firmeza, sensatez y claridad en los mensajes, por el bien de todos.