Argentina empieza otra etapa con expectativa

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Miércoles 11 de diciembre 2019

Una transición civilizada refrescó la imagen de una Argentina atrapada en la grieta forjada entre el kirchnerismo y la oposición.

Con la asistencia del presidente saliente Mauricio Macri, la entrega del bastón de mando y la banda presidencial y una vicepresidenta que le frunció el ceño (Cristina Fernandez), se cumplió la ceremonia.

El discurso del Presidente fue de tono conciliador, habló de esperanza y de unidad de toda la Argentina. Alberto Fernández formuló la idea de un ‘contrato ciudadano y social’ que, dijo, debe ser fraterno y solidario.

El Presidente no desdeñó la difícil situación y criticó al gobierno saliente. Dijo que revisará el presupuesto y dará prioridad al tema social antes que al pago de la deuda. Crecer primero para poder pagar luego.

Fernández hizo énfasis en recuperar los equilibrios sociales, económicos y productivos. En el aspecto social puso gran énfasis en la salud pública y ofreció afrontar la crisis con un Plan contra el hambre. Hizo notar que Argentina tiene la inflación más alta de los últimos 28 años.

Alberto Fernández fue directo colaborador del ex presidente Néstor Kirchner y también estuvo junto a la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Más tarde se volvió un duro crítico de su gestión.

Pero el pragmatismo y la lucha por el poder obraron el ‘milagro’; unificó de nuevo a todas las facciones peronistas (los distintos herederos políticos del general Juan Domingo Perón, líder populista de la Argentina del siglo pasado) y así logró vencer a Mauricio Macri en las urnas.

El gobierno saliente del empresario liberal jamás pudo derrotar la inflación, mantuvo tensiones con los sindicatos peronistas y logró acuerdos con el FMI de préstamos gigantescos que su sucesor no quiere ahora completar (había un desembolso pendiente de USD 11 000 millones).

El reto para el Presidente en el frente interno será asumir la relación entre su visión y la de Cristina Fernández, de innegable liderazgo y plagada de denuncias y juicios por corrupción. Lo político hace más fuerte el reto social y económico.