La obra más importante de Quito, sin definiciones

Transcurridos más de 10 años desde que arrancó el proyecto, el Metro de Quito no logra entrar en la fase final de operaciones y constituirse en un aporte para solucionar el complejo sistema de movilidad en la ciudad.

La obra física está prácticamente terminada y solo se espera la finalización de los últimos trabajos. Las 15 estaciones están listas y en breve se entregarán los talleres y cocheras.

Sin embargo, el mayor retraso del Metro está en la definición de la modalidad de funcionamiento. Desde hace cuatro meses, el Directorio de la empresa que está al frente del proyecto no ha decidido si ratifica o rectifica el modelo de operación directa con asistencia internacional.

Las disputas legales que tienen a la Alcaldía en medio de la incertidumbre no permiten avanzar en la definición del modelo. Un reciente examen especial de la Contraloría sobre el proceso para seleccionar el tipo de gestión ya cuestionó la falta de convocatorias del Directorio.

La Contraloría también estableció en su examen especial que hubo inconsistencias en los documentos que fueron la base para que el Directorio optara por la operación directa.

Pese a ello, el proceso no avanza y la ciudad sigue estancada en la definición del mecanismo de operación de la obra más importante en materia de movilidad que tiene Quito. Mientras eso no suceda, tampoco hay fechas estimadas para su funcionamiento.

En medio de estas graves indecisiones se suma la propuesta de aplicar un subsidio cruzado y tarifa cero para el Metro, iniciativa que no ha constado con el respectivo estudio técnico y de factibilidad. La única idea es que se financie con aportes de los vehículos que más cuestan.

El futuro del Metro de Quito preocupa. Instancias de veeduría social así como el interés de los organismos multilaterales de dar un seguimiento minucioso sobre este proceso reflejan la complejidad del problema.


El ambiente preelectoral que se cierne sobre el Municipio y el estancamiento en la administración de la ciudad pueden dilatar aún más las definiciones sobre el Metro. La ciudad no puede seguir esperando más.

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