Un nuevo Fiscal para una entidad paralizada

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Martes 08 de enero 2019

Está en plena marcha el concurso para designar a quien dirigirá una entidad sumida en problemas.

La acción de la Fiscalía General y de las entidades distritales es clave para perseguir al delito, especialmente desde los cambios legales que propiciaron, hace más de una década, unas atribuciones especiales a los fiscales y al sistema acusatorio.

Por ahora enfrentamos varios temas que llaman a reflexión. Reactivar una acción frontal, transparente y profesional será la principal tarea del nuevo Fiscal General. Como aspirantes al cargo se han presentado 29 ecuatorianos cuyas hojas de vida, en general, son apenas conocidas por la opinión pública. Por eso, el proceso de selección tendrá que ser riguroso, pulcro y eficaz.

La entidad que el nuevo fiscal encuentre está en una crisis de supervivencia. No solo es un tema de utilización de los recursos económicos sino de acción efectiva, con personal que los expertos - entre ellos la Fiscal Subrogante - consideran escaso. Seis fiscales para toda la institución.

A la influencia política de la década pasada, que le robó independencia, hay que sumar tres subrogaciones consecutivas. Todo esto ha quitado la fuerza que quienes están al frente de la entidad requieren para actuar.

Cuando la renovación provincial se puso en marcha, a cargo del Consejo de la Judicatura, ese proceso se detuvo porque estábamos en plena transición, un periodo que no ha cesado y cuya efectividad la ciudadanía habrá de analizar y juzgar oportunamente.

Así, sin recambios en las fiscalías distritales ni las cosas tan claras en cuanto a los alcances y verdaderas potencialidades de la Fiscalía General, nos aprestamos a la renovación.

Las causas se archivan, permanecen en etapa de indagación previa o los dictámenes abstentivos dejan dudas, máxime cuando el país demanda que la cirugía mayor, de la que tanto hablan las autoridades, se aplique con bisturí a fondo para limpiar la corrupción y empezar a ventilar las más de 500 causas represadas o insuficientemente estudiadas.

El país aún espera que la justicia alcance a los responsables.