Audacia tras los abusos

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Lunes 01 de octubre 2018

Resulta cínico que el correismo siga repitiendo que no hay pruebas contra el prófugo de Bélgica en los juicios penales iniciados, en el debido proceso y derecho a la defensa. Igual dijeron cuando se le procesó al ex vicepresidente, sentenciado a seis años en el primer caso de Odebrecht, luego de que se demostrara con pruebas las irregularidades y pago de coimas, aunque aún no se haya recuperado nada.

¿Por qué entonces una asambleísta del correismo y una abogada defensora del ex presidente en forma sospechosa, desesperada y audaz visitan la cárcel sin permiso y toman contacto con una de las sindicadas, que es testigo protegido en el caso Balda? Es grave y condenable que la víspera de la audiencia de formulación de cargos vayan a dialogar con una persona que colabora con la justicia para el esclarecimiento de la verdad.

El Fiscal General ha presentado 28 evidencias contundentes -con pruebas, testimonios, y documentos desclasificados- en contra del ex mandatario y por ello lo acusó de ser el autor de delitos de asociación ilícita y secuestro del activista político, ocurrido en Colombia, con dinero del Estado, comprobado con cheques oficiales y otras pruebas más. Incluso, en Colombia hubo sentenciados por este plagio, que fueron contratados y pagados a través de policías ecuatorianos con recursos del Estado.

La acusación del Fiscal es grave porque señala al ex presidente como el principal autor del plagio y sostiene que el secuestro no fue un hecho aislado, que el ilícito se cometió en un contexto donde la Secretaría Nacional de Inteligencia se había convertido en una policía política y en la que existía incidencia directa del ex mandatario en las operaciones que se realizaban, sobre todo de vigilancias ilegales contra opositores. El déspota creyó que nunca se iba a descubrir tanto abuso, arbitrariedad y corrupción que hoy se destapa.

Al ex jefe de Estado le esperan otros juicios, tal vez el más grave el caso del 30 S. Las investigaciones y los informes militares conducen al señalamiento como el principal responsable, que ordenó su rescate y consecuentemente el ataque al hospital de la Policía, en donde había 95 pacientes ingresados. La acción dejó muertos, al policía Froilán Jiménez, y decenas de heridos. Nunca estuvo secuestrado sino retenido, como testimoniaran ex jefes castrenses, y él mismo dispuso al ministro de Defensa de entonces que lo rescataran y así se cumplió la cadena de mando. Ni a dónde perderse.

Otros juicios están en espera por delincuencia organizada-Odebrecht, el asesinato del ex comandante de la FAE, general Jorge Gabela, el escándalo por la compra de los helicópteros Druhv, que también dejara muertos. Las irregularidades en los contratos petroleros, el caso del campo Singue, el endeudamiento externo y tantos otros más.