Metro, primera ‘estación’ del empalme municipal

Un acto simbólico al que acudieron altas autoridades nacionales y el cuerpo diplomático, tiene mensaje.

El corto trayecto entre las estaciones de Iñaquito y Jipijapa, en el norte de la capital, mostró el potencial de la obra en materia de movilidad y, al mismo tiempo, hizo más patentes las expectativas sobre los temas pendientes para su funcionamiento.

Las pruebas del Metro resultan significativas cuando la capital está a punto de elegir a su nuevo Alcalde. El lunes, luego de las elecciones, debe ser el primer día de la transición, y una de las materias de fondo tiene que ver con el sistema cuya construcción concluirá al final del año.

El viernes, el PNUD entregará los documentos principales de la transición y esta información estará lista para el análisis del nuevo equipo que designe el alcalde electo.

Es verdad que la operación del Metro debe aguardar unos meses; todavía se espera la terminación de las obras físicas en las estaciones. La línea está lista y llegan poco a poco los 18 trenes que deberán tener una vida útil de al menos 35 años.

Sin pérdida de tiempo, habrá que buscar una empresa operadora concesionaria probada y seria. El alcalde Mauricio Rodas ha señalado que, por un aspecto de delicadeza, decidió dejar esa selección al nuevo Cabildo.

Paralelamente, hay otros aspectos que deben ser planificados con prontitud y precisión. Uno de ellos es el del sistema integrado de transporte que conecte otros puntos urbanos y rurales del Distrito Metropolitano con las diferentes estaciones del Metro. Además, el rediseño del transporte público en su integralidad.

La idea central es que desde el final de las pruebas, una vez que estén listas todas las paradas y en capacidad de operar todos los trenes, el Metro empiece a servir eficientemente en función de un modelo integrado.

Este primer tren subterráneo del país puede convertirse también en un factor de autoestima para iniciar un viaje hacia la mejora de la calidad de vida de los vecinos de la capital.

De modo metafórico, la primera ‘estación’ de la transición es el sistema Metro y todas sus implicaciones.