Mayo, el mes en que el país debe revisar su historia

Este es el año del Bicentenario de la Batalla de Pichincha, la que marca definitivamente la independencia de España de las tierras que hoy se llaman Ecuador; es también la antesala de la total liberación en estas regiones. Sin embargo, esta fecha opaca otra que tiene una importancia singular: el 13 de mayo de 1830, cuando el Distrito del Sur, anteriormente la Real Audiencia de Quito, ratifica la separación de la Gran Colombia y decide seguir una vida soberana.

Es una interrogante el por qué no se tiene al 13 de mayo como una efeméride tan importante como otras. Fue el día en que nace este país que, poco después, decidió llamarse Ecuador. Quizá se deba a que aún se mantiene en el imaginario colectivo los ideales de Simón Bolívar de una gran nación. El mayor héroe de la emancipación de cinco países ya avizoraba, según se puede leer en algunas cartas, que separados sucumbiríamos ante potencias extranjeras. No le faltó visión.

La separación de la Gran Colombia se debió a la disputas regionales y disputas políticas por el poder. Fue un fenómeno que pasó en todas las naciones nacientes y que en muchos casos se zanjaron con cruentas guerras civiles. Sin embargo, la integración regional sigue siendo complicado por  intereses que son pequeños ante los grandes ideales que deben tener los Estados. 

Si bien el nacimiento de Ecuador es algo destacable, también implica la expresión de una de nuestras mayores debilidades: el regionalismo. Muchos sostienen que el país debió llamarse República de Quito. Se prefirió un nombre que conforme a los tres departamentos y se eligió Ecuador. Sin embargo, este también ha sido cuestionado porque no engloba en sí una característica propia del país, pues se trata de una línea imaginaria que cruza por varios territorios del mundo.

De cualquier modo, es inútil insistir en esos temas. Mejor sería mirar al futuro y trabajar juntos para que sea promisorio. Ecuador es una realidad, con sus problemas -y graves- , pero también con sus virtudes. La diversidad geográfica, biológica, de nacionalidades y culturales es algo que debe ser nuestra referencia.