Más muertes violentas: ¿cambio de estrategia?

En la madrugada de este martes 18 de enero, una mujer de 30 años fue lanzada desde un vehículo a la calle y ejecutada con cuatro disparos, en el suroeste de Guayaquil. A diario los ecuatorianos, principalmente en la Zona 8 (que incluye al Puerto Principal, Samborondón y Durán), son testigos de este tipo de crímenes que impactan.

Los homicidios intencionales en vez de disminuir han crecido significativamente en este primer mes del año. Cifras de la Policía muestran que en los primeros 18 días del mes se han registrado 48 muertes violentas en dicha zona, 182% más que en igual período de 2021. Si se calcula el promedio de asesinatos al día en estas localidades tomadas por bandas delincuenciales, la cifra es de 2,6. Resalta a la vista Durán, en donde se concentran 11 de los homicidios; seguido por la Nueva Prosperina, con nueve.

Estas estadísticas se presentan luego de estados de excepción, controles de armas, operativos y demás acciones que no han logrado restablecer los niveles de seguridad, que demanda la ciudadanía no solo en la Zona 8 sino en todo el país.

Los problemas ocasionados por el crimen organizado, el narcotráfico y la delincuencia común demandan de un sistema de inteligencia y contrainteligencia que prevea estas amenazas. Solo entonces se verá la diferencia entre un Estado preventivo y uno reactivo, que se moviliza frente a muertes como la de esta mujer, de quien casi no se conoce nada, y que impacta en los vecinos de la zona donde fue encontrada. Ellos presumen que la intención de sus captores fue lanzarla al estero Salado, pero el ladrido de los perros del lugar, sin alumbrado, apresuró su desenlace.

Este es otro caso más que ocurre con tanta velocidad y que, seguramente, enfilará a los cientos que están inmersos en largas investigaciones policiales. Es evidente que para este punto, los policías que operan en la Zona 8 están desbordados por la cantidad de muertes violentas. Y esto pudiera resultar un llamado a cambiar de estrategia y crear una fuerza conjunta en el Litoral, en la que no solo intervenga la Policía sino todas las entidades, con el fin de obtener mejores resultados.