El gasto social es prioritario en épocas de ajuste

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Viernes 25 de enero 2019

Para que un país pueda afrontar los retos de la cuarta revolución industrial y garantizar un trabajo decente para la población, se necesita invertir en su capital humano, básicamente en educación, salud y protección social. Pero en un contexto de bajo crecimiento y ajuste fiscal, ese objetivo puede truncarse.

Esto ocurrió el año pasado. El presupuesto aprobado para el área social en el 2018 sumó cerca de USD 8 650 millones, pero fue bajando a lo largo del año, básicamente por la menor disponibilidad de recursos del Ministerio de Finanzas. Ese recorte se refleja en el denominado presupuesto codificado, que se actualiza cada mes y refleja también la menor capacidad de los ministerios para ejecutar sus planes anuales.

Al final del año pasado, el Gobierno gastó menos de lo previsto en el sector social. Y paralelamente, según el INEC, la pobreza y la desigualdad en las zonas urbanas del país crecieron.

Para este año, el presupuesto del Estado en el sector social suma USD 8 388,5 millones, un 2% más respecto al presupuesto codificado del 2018; es decir, frente a un monto que ya fue recortado. Si se compara con la Pro forma aprobada hay una reducción en las áreas sensibles: 6,5% en el caso de Educación y 12% en Salud. En Vivienda, en cambio, hay un incremento sustancial, debido al impulso del programa Casa Para Todos, para el cual se destinarán USD 558 millones, seis veces más que el año pasado.

Las carteras de Educación y Salud reconocen las limitaciones de dinero, pero ofrecen gastar con mayor eficiencia para mantener los servicios a la población más vulnerable.

La dotación de kits escolares (libros, uniformes y alimentación), la recategorización de maestros y el pago de jubilaciones a docentes, entre otros temas, están en el plan de Educación. En Salud se hará énfasis en la prevención, la provisión de medicamentos y la calidad de los servicios en los centros médicos.

Mantener el gasto social es fundamental para reducir la pobreza y la desigualdad, más aún en épocas de ajuste, cuando la población de menores ingresos suele resultar afectada.