El fútbol también puede desafiar al poder mundial

A veces vale la pena preguntarse sobre el valor, la inteligencia, la sensibilidad y el compromiso con la realidad de los  jugadores de fútbol y alejarnos de muchos prejuicios existentes. No son solamente, como han dicho algunos, 22 millonarios corriendo tras una pelota. Muchos de ellos, conocedores de la importancia de su imagen y la influencia que tienen, crean fundaciones para los más desfavorecidos o apoyan las grandes causas en todo el mundo.

No son todos, es cierto, pero tampoco es que todos los seres humanos están volcados a pensar en el otro.  Pero aquellos son los que cumplen con el ideal griego del deportista como un héroe, como un modelo para la sociedad, para los jóvenes.

Por eso, además, suele haber un profundo dolor cuando uno de estos ídolos cae en desgracia. Sin embargo, como jóvenes  (alguien de 35 años puede ser un viejo para el deporte pero será aún un joven en la vida), también son producto de su época y pueden tener una conciencia y una opinión sobre política, sobre el poder, el medioambiente, los derechos humanos, etc.

Lo que hizo Alemania para la foto oficial fue conmovedor. Era uno de los equipos advertidos con una sanción por la FIFA si el capitán osaba llevar como distintivo de su función en la cancha el arcoíris, símbolo  Lgbti+, por la campaña One Love.  Pero su respuesta fue aún más creativa y de mayor eficacia cuantitativa y cualitativa y simbólica al taparse la boca como protesta ante el silencio impuesto por la FIFA.

Es obvio creer que la FIFA evitará que se agravie al país anfitrión, que condena el homosexualismo. La FIFA debe mantener el maquillaje que intenta tapar las imperfecciones de su rostro cargado de corrupción, que dio a Catar la organización del Mundial, en donde la homofobia está condenada y la mujer, relegada.  Que los iraníes decidieran no cantar el Himno Nacional es una señal impresionante sobre la crisis en ese país y las movilizaciones por las libertades de las mujeres. Poco a poco, los verdaderos actores del fútbol desafían al poder, aunque  posiblemente una FIFA cargada del doble discurso los sancione por sus valores.