La fuga de Alvarado y el exhorto al Fiscal General

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Martes 23 de octubre 2018

Fernando Alvarado, el zar de las cadenas televisadas, los ataques contra la prensa y el Estado de propaganda, huyó.

Se fue en un acto de burla grotesca a los aparatos de seguridad del Estado y desnudando la vulnerabilidad de los dispositivos electrónicos.

Lo que es más, muestra que los 2500 aparatos de rastreo de personas con medidas cautelares sustitutivas y que deben responder ante la justicia por presunciones de delitos de diferente magnitud no son de fiar y quienes los controlan , tampoco.

El fin de semana la reacción del exSecretario de Comunicación, el hallazgo del grillete en una quebrada en la avenida Simón Bolívar y la incertidumbre de su paradero ponen en entredicho a todo un sistema.

Ayer , tras una reunión de alta significación en el Palacio de Carondelet, el Contralor del Estado, subrogante, Pablo Celi fue contundente: exhortó al Fiscal General a actuar con todo el rigor de la ley en los casos donde los dineros públicos estén en juego y bogó por la recuperación cabal de los fondos del erario nacional.

En una cita de alto nivel, presidida por Lenín Moreno y con la presencia de la presidenta de la Asamblea Nacional, del Presidente del Consejo de Participación Ciudadana y Control, Social, transitorio; del Procurador General y del Contralor, se adoptaron otra serie de medidas para investigar lo ocurrido en este enojoso episodio que ha provocado una reacción generalizada de la colectividad.

Jugar con la fe pública, desafiar a las instituciones y burlar a la justicia, más allá del derecho constitucional a la presunción de inocencia del que gozan todos los ciudadanos sin excepción, es un desaire que no tiene antecedentes parecidos.

La única comparación que cabe es la condición de aquellos ex funcionarios y ministros que se encuentran prófugos y la evidencia de que la mano de la justicia no alcanza y las fuerzas del orden se quedan cortas ante los desplantes y la capacidad de eludir la justicia.

Justamente cuando se trata de reconstituir el tejido de la institucionalidad maltrecha por los abusos del poder, limpiar la casa es urgente.