La falta de empleo golpea con más fuerza a Quito

La realidad socioeconómica del país se agrava por los impactos que trajo de modo directo la pandemia.

El Ecuador arrastraba los estragos de años de malas políticas económicas, crecimiento del Estado sin suficientes recursos para financiarlo, baja del precio internacional del crudo y poco estímulo a las exportaciones.

Pero si a ello agregamos una deuda cara y a plazos cortos, con el petróleo comprometido para honrar esa deuda y el aislamiento que provocó la década perdida frente a los multilaterales, los esfuerzos para cambiar el estado de cosas fueron gigantes.

En el año 2019 los nuevos planteamientos, los compromisos del Gobierno por ordenar la economía y el gasto fueron tales que volvieron a llegar empréstitos del FMI y los organismos multilaterales a tasas asequibles y plazos más largos.

Pero entonces llegó la peste. El mundo se vio aquejado por la mayor tragedia sanitaria del último siglo y sus estragos son enormes. La pandemia del coronavirus terminó de asfixiar no solo el sistema respiratorio de los seres humanos sino la economía, la producción y el empleo.

En el Ecuador se cerraron infinidad de empresas, otras achicaron su tamaño acorde con la reducción del mercado y se perdieron miles de plazas de trabajo. El desempleo campeó.

En ese contexto, según el INEC, Quito ha sido la ciudad más castigada. El comercio, la manufactura y el transporte se achicaron y además la hostelería pagó la factura de la falta de turismo externo, por el miedo al contagio y la mala administración de salud y las limitaciones de transporte. Lo propio pasó internamente, entre confinamientos y controles.

Un reportaje de este Diario ayer así lo refleja y la reactivación, según expertos, tarda en llegar. Se requiere crédito barato y a plazos largos para la pequeña y mediana empresas; el empresario individual no tiene a quién acudir. La gran industria y el comercio tampoco asumen deudas que acaso no podrán pagar. La reactivación productiva y el fomento al empleo son otras de las grandes tareas del nuevo Gobierno, a más de la lucha contra el virus y la inseguridad.