Eliminación de partidos y reforma indispensable

El Consejo Nacional Electoral analiza la vida institucional de ocho organizaciones políticas de ínfimo apoyo popular. Podrían extinguirse.

La última elección volvió a superar cualquier ficción que se imaginase sobre la materia. 280 partidos y movimientos se inscribieron para participar. Hubo 18 candidaturas presidenciales pero los resultados muestran un magro apoyo popular en la mayoría de los casos.

El Código de la Democracia establece que si en dos elecciones consecutivas los partidos o movimientos no llegan al menos al 4% de los votos deben ser eliminados. Antes se escribieron normas parecidas.

Ahora una consejera imputa la posible extinción de ocho movimientos argumentando que la ley no se puede aplicar de modo retroactivo.

Pero el problema es de fondo. No atañe solamente a aquellos 8 de los 21 movimientos y partidos con ámbito nacional. Una democracia y un país no pueden seguir manteniendo una actividad política ficticia, con fondos públicos millonarios para organizaciones y candidatos sin el mínimo apoyo popular. Es un juego.

Más allá de la resolución que adopte la mayoría del Consejo Nacional Electoral, sobre la materia hay otros debates. Por ejemplo, en el anterior proceso eleccionario el contralor de entonces buscó la eliminación de movimientos y partidos, pero no logró que esta tesis prevalezca.

Ahora, a menos de dos años del siguiente proceso comicial para elegir prefectos, alcaldes, concejales y juntas parroquiales, la Asamblea debiera afrontar una reforma que establezca normas muy claras para conformar partidos, para verificar las firmas -abundan las denuncias de firmas falsas- y para regular la ‘explosión demográfica’ de partidos y grupos que luego no tienen votos.

No es viable una democracia con 280 partidos que no expresan ideologías diversas sino intereses de sus ‘propietarios’, juegos de poder, recolección de dinero, clientelismo y una actitud poco responsable frente a la importancia de construir una democracia madura y plural. La gente está harta de la feria electorera.

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